Ciudad de Guatemala, 29 jul (AGN).- El ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, en su habitual columna de opinión publicada en el Diario de Centroamérica, dio a conocer las razones por las cuales se optó por reducir el precio en el diésel y gasolina regular:
Con la reescalada de la guerra en el estrecho de Ormuz, el precio del petróleo superó recientemente los US $100 por barril -algo que no veíamos desde mayo-, y en Guatemala el diésel volvió a superar los Q40 por galón. Como el país importa todo el combustible que consume, es imposible anular del todo sus efectos, entre ellos un alza generalizada de precios que golpea.
Por eso el poder público debe actuar de manera ágil, contundente y transparente donde más puede mitigar ese golpe: el diésel. El Gobierno y su bancada presentaron una iniciativa que concentra la fuerza donde más protege: reducir en Q12 al galón de diésel y en Q3 el de gasolina regular.
La asimetría tiene sentido: el diésel mueve la economía de los hogares al transportar los alimentos, los insumos de la producción y a la gente en los buses, y por eso su encarecimiento eleva la canasta general mucho más que una subida equivalente en las gasolinas. Abaratar el diésel permite mantener el precio de la comida y del pasaje. La gasolina regular recibe apoyo por ser la de la mayoría.
“El encarecimiento del diésel eleva el costo de la canasta básica”
Circulan otras propuestas, y es necesario decir por qué no convienen. Unas plantean eliminar impuestos: sería un error. El IVA no cambia con efecto inmediato, y una exención rompería la cadena de crédito fiscal, devolviendo esos costos a los precios.
Además, el impuesto al diésel está destinado por ley a carreteras y caminos rurales: quitarlo daría un alivio imperceptible, de Q1.30 por galón en la bomba, a cambio de desfinanciar programas importantes.
Otros sugieren fijar precios tope. Un tope no elimina el costo: lo esconde. Como importamos todo el combustible, obligar a venderlo por debajo del costo haría que los importadores dejaran de traerlo, y el resultado sería estaciones secas, colas y mercado negro.
Toca disminuir el precio del diésel
El diésel mueve la economía de los hogares al transportar los alimentos, los insumos de la producción y a la gente en los buses, y por eso su encarecimiento eleva la canasta general mucho más que una subida equivalente en las gasolinas.
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— Diario de Centro América (@DiariodeCA) July 28, 2026
Un apoyo temporal, verificado en cada bomba, con un monto presupuestario fijado y con terminación automática, es lo recomendable. Ya lo probamos.
El primer apoyo vigente del 28 de abril al 2 de julio, dejó resultados medibles: la Diaco comprobó que las estaciones trasladaron el descuento al consumidor, el diésel bajó hasta Q27.29 y la inflación se contuvo en 2.27 % a junio. Entre su aprobación en el Congreso y su ejecución pasaron solo 14 días, con los fondos autorizados, sin prórrogas y sin deuda nueva. El FMI lo consideró preferible a otras opciones.
Lo urgente no puede hacernos olvidar lo estructural. Por eso toca construir un registro de transportistas que permita, en la próxima crisis, focalizar el apoyo con más precisión. Y apostar por soluciones de fondo: un parque de transporte con tecnologías más limpias, un sistema masivo de transporte de personas y un tren de carga que reduzca nuestra dependencia del petróleo. Trabajamos en ello, mientras tanto, el Gobierno hará lo imprescindible cuando el mundo está en guerra: protegerá su gente rápido y con seriedad fiscal.
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