Ciudad de Guatemala, 4 sep. (AGN).- Antes de convertirse en escritor, Oscar Gómez Barrios fue un niño que descubría historias entre los libros de la biblioteca de su padre. Aquellas primeras lecturas, sumadas con los años a su trabajo en medios de comunicación, el periodismo y la escritura, terminaron encontrando un nuevo destino: las páginas de su primer libro de cuentos, El ladrón de poesía y otros relatos.
Originario de Amatitlán y orgulloso de sus raíces, Gómez Barrios es comunicador social y ha desarrollado su trayectoria en distintas áreas de la comunicación. Ha trabajado en emisoras de la capital, como periodista y productor de programas dedicados a exaltar la música de marimba, los paisajes y la cultura guatemalteca. En paralelo, su interés por la escritura lo llevó a explorar el cuento y la poesía de manera autodidacta.
Una afición que nació en la infancia
Su acercamiento a la literatura comenzó en casa. Recuerda que su padre tenía una biblioteca pequeña, pero con libros que despertaron su curiosidad desde niño. Entre esos ejemplares estaban Los Nazarenos, El señor presidente, además de revistas sobre elecciones y política que su padre acostumbraba coleccionar.
Con el paso de los años, esa curiosidad se convirtió en un gusto permanente por la lectura y posteriormente en una necesidad de escribir. Su trabajo periodístico también contribuyó a ese proceso, pues lo llevó a redactar notas, crónicas y columnas de opinión, mientras buscaba perfeccionar su forma de contar historias.
Más adelante comenzó a participar en certámenes literarios realizados en distintos municipios y departamentos del país. Algunos de sus trabajos obtuvieron primeros lugares y reconocimientos, mientras otros quedaron en el camino. Sin embargo, cada participación dejó un nuevo relato.

Las historias que terminaron convirtiéndose en un libro
Fue al revisar aquellos textos que Gómez Barrios descubrió que tenía material suficiente para reunirlo en una sola obra. Los relatos, que durante años permanecieron guardados en archivos de su computadora, comenzaron entonces un proceso de revisión, corrección y consolidación.
Así tomó forma El ladrón de poesía y otros relatos, un cuentario integrado por 10 historias. El título corresponde al relato que el autor considera más representativo de la obra y al que dedicó mayor tiempo de trabajo.
El manuscrito también pasó por una revisión literaria. El autor buscó apoyo de personas vinculadas con la literatura para pulir los textos y contó con el acompañamiento de Roel Soto Muñoz, quien realizó correcciones y elaboró el prólogo de la publicación, explicó Gómez Barrios.
Amatitlán entre recuerdos, misterio y realidad
Los 10 relatos tienen como escenario principal Amatitlán y sus alrededores, aunque algunos trasladan sus historias hacia otros espacios. En sus páginas aparecen recuerdos familiares, experiencias de adolescencia, fe, imágenes religiosas, solidaridad estudiantil, suspenso y elementos de denuncia social.
Uno de los relatos, El expreso de mediodía, recupera travesuras estudiantiles vividas por el propio autor durante su adolescencia en Amatitlán. Otro, El misterio en la habitación apartada, se acerca al tema de la fe y las imágenes religiosas.
La obra también representa para Gómez Barrios una manera de conservar parte de la memoria de su municipio y de convertir experiencias cotidianas en historias que puedan llegar a otros lectores.

Un proyecto que encontró apoyo en su tierra
La construcción del libro fue gradual. No hubo una fecha exacta en la que el autor decidiera comenzar a escribirlo; fue el resultado de reunir, revisar y transformar textos que ya existían.
Después de buscar opciones para llevar la obra a las imprentas, encontró respaldo para hacer realidad la publicación. De acuerdo con lo relatado por el autor, contó con el patrocinio de la Municipalidad de Amatitlán y de Mara Ninet Marroquín, por medio de Corporación Malfa.
El libro terminó de imprimirse en febrero y posteriormente fue presentado en Amatitlán. Una reseña publicada sobre la presentación destaca que la obra reúne 10 relatos y convierte al municipio en uno de sus principales territorios literarios.
Un libro para volver a leer despacio
Para Gómez Barrios, escribir no es únicamente sentarse frente a una página. Es un proceso que exige tiempo, lectura y corrección constante. Él mismo lo define como un trabajo que muchas veces se realiza en soledad y que requiere volver una y otra vez sobre lo escrito.
Esa reflexión también forma parte del mensaje que dirige a quienes comienzan a interesarse por la literatura. Frente al ritmo acelerado de las redes sociales y el consumo constante de videos breves, considera necesario recuperar la concentración y el hábito de leer.
Su recomendación para las nuevas generaciones es sencilla: leer más de lo que se escribe, practicar y no rendirse.

Dónde encontrarlo
El ladrón de poesía y otros relatos está disponible, según indicó el autor, en distintas librerías de la ciudad de Guatemala y Amatitlán, entre ellas Sophos, La Casa de los Libros, El Alquimista, El Nazareno y Bookshop.
El ejemplar tiene un valor de 150 quetzales.
Más que una primera publicación, para Gómez Barrios el libro representa el punto de encuentro entre aquellas primeras lecturas de infancia, los recuerdos de Amatitlán y los relatos que durante años permanecieron guardados esperando convertirse en historias para otros.

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