Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez, 7 nov. (AGN).– Guatemala sumó este sábado un nuevo beato a su historia religiosa. Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio fue proclamado beato durante una ceremonia que reconoció su martirio, ocurrido hace 43 años por defender el secreto de confesión.
La celebración tuvo lugar en la Finca Municipal Florencia, en Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez. La actividad reunió a más de 15 mil fieles, autoridades eclesiásticas y representantes del Gobierno, entre ellos el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera.
También asistieron el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Ramiro Martínez Alvarado, y el embajador de Guatemala ante la Santa Sede, Santiago Palomo Vila.
El binomio presidencial de hace presente en la Misa de Beatificación de Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio en Santa Lucía Milpas Altas.
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Una celebración histórica
Desde tempranas horas, feligreses de distintos puntos del país llegaron a la Finca Municipal Florencia para participar en la ceremonia. El ingreso al recinto comenzó a las 6:00 horas, mientras que la eucaristía inició a las 10:00.
La celebración fue presidida por el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, México, quien acudió como delegado del papa León XIV. También participaron 27 obispos, dos cardenales, el nuncio apostólico y alrededor de 300 sacerdotes.
Uno de los momentos centrales fue la lectura del decreto pontificio que reconoció el martirio del religioso. Posteriormente, se anunció su inscripción en el número de los beatos y se presentó la imagen oficial para su veneración.
Este reconocimiento se concedió por la vía del martirio. La Iglesia determinó que fray Augusto fue asesinado por odio a la fe, luego de mantenerse fiel al secreto de confesión.
Cientos de fieles se reúnen en Florencia, Santa Lucía Milpas Altas para acompañar la beatificación de Fray Augusto Ramírez Monasterio.
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Su legado de fe
Fray Augusto nació en la Ciudad de Guatemala y perteneció a la Orden de Frailes Menores, conocida como franciscanos. Recibió la ordenación sacerdotal en 1967 y regresó al país en 1978.
En Antigua Guatemala asumió como párroco y guardián del templo de San Francisco el Grande. Desde allí acompañó a jóvenes, enfermos y personas en situación de vulnerabilidad, en medio del conflicto armado interno.
A pesar de las amenazas que recibió para abandonar el país, decidió permanecer junto a su comunidad. Su compromiso con el ministerio sacerdotal y la protección del secreto de confesión marcaron su historia.
El 7 de noviembre de 1983 fue asesinado a los 46 años. Cuarenta y tres años después, la misma fecha quedó vinculada al reconocimiento de su martirio por parte de la Iglesia católica.
La reliquia llega a Antigua
Como parte de las actividades posteriores a la eucaristía, la reliquia de fray Augusto salió de la Finca Municipal Florencia rumbo a Antigua Guatemala. El traslado continuó con un recorrido procesional a pie desde el puente del Matasano.
La procesión avanzó por calles del centro histórico, con dirección al templo de San Francisco el Grande. Este recinto fue el lugar donde el religioso desarrolló buena parte de su labor pastoral y donde su memoria permanece ligada a la comunidad.
La jornada concluyó con un homenaje que reunió la fe, la memoria histórica y el reconocimiento a la vida del sacerdote franciscano. Desde ahora, los fieles podrán venerarlo como beato y recordar su testimonio de servicio y fidelidad.
Con una eucaristía presidida por el cardenal José Francisco Robles Ortega, delegado del Papa Leon XIV, Fray Augusto es oficialmente beatificado.
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