Ciudad de Guatemala, 22 ago (AGN).- A sus 24 años, Pedropablo de la Roca ha construido una historia ligada al deporte, la disciplina y el deseo de representar a Guatemala en los grandes escenarios internacionales. El karateca guatemalteco, especialista en la modalidad de kumite en la categoría de -60 kilogramos, encontró desde muy pequeño en este deporte una forma de canalizar su energía y, con el paso de los años, convirtió aquella recomendación en una carrera deportiva que ya suma importantes logros.
Su acercamiento al karate ocurrió prácticamente desde sus primeros años de vida. Cuando comenzó a caminar, sus padres recibieron la recomendación de un médico para que practicara algún deporte, debido a que era un niño con mucha energía.
Inicié en esto desde que inicié a caminar. Fue una recomendación del doctor, ya que era muy inquieto y tenía mucha energía. El doctor se lo recomendó a mis padres para que pudiera sacar toda esa energía.
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Sus primeros pasos los dio en una academia privada. Sin embargo, entre los 6 y 10 años tuvo un parón en la práctica de este deporte. Fue después de los 10 años cuando retomó el karate y comenzó una nueva etapa de su formación deportiva junto a la Federación Nacional de Karate, institución con la que continúa hasta la actualidad.
Tuve un parón de los 6 a los 10 años y luego de los 10 años en adelante comencé con la Federación, donde sigo. Llevo ya 14 años practicando con la Federación.
Desde entonces, el karate se convirtió en una parte fundamental de su vida. Los entrenamientos, las competencias y el esfuerzo diario fueron formando al atleta que años después tendría la oportunidad de representar a Guatemala en competencias internacionales.
Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria llegó en 2018, cuando consiguió clasificar y participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires. Aquella experiencia marcó un punto de inflexión en su carrera y también en su crecimiento personal.
Mi mejor momento ha sido clasificar y participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires 2018. Fue un antes y un después en mi vida profesional y personal, sin duda.
La participación olímpica juvenil se convirtió así en una de las experiencias que más recuerda de su carrera. Sin embargo, su camino no terminó allí. De la Roca continuó trabajando para alcanzar nuevos objetivos y representar al país en diferentes competencias internacionales.
Entre sus principales logros destaca precisamente aquella clasificación olímpica y, además, el haber conseguido convertirse en bicampeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, un logro que refleja la constancia que ha mantenido durante años dentro del alto rendimiento.
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Representar a Guatemala es algo único
Cada competencia representa para él una oportunidad de llevar el nombre de Guatemala más allá de sus fronteras. Subirse al tatami con la bandera nacional es uno de los mayores motivos de orgullo en su carrera deportiva.
Representar a Guatemala no tiene explicación. Subirte al tatami con los colores y la bandera de Guate, sabiendo que participo representando a millones de guatemaltecos, es una gran responsabilidad y un honor realmente.
Para el atleta, ese sentimiento se intensifica cuando el resultado le permite subir al podio y escuchar el Himno Nacional de Guatemala.
Me gusta ese nivel de compromiso. Subir al podio y escuchar el himno no tiene precio.
Detrás de cada medalla y cada competencia también existen años de sacrificios. Como joven atleta, De la Roca ha tenido que aprender a organizar su tiempo y, en muchas ocasiones, dejar de lado actividades propias de su edad para cumplir con sus responsabilidades deportivas.
Salir con amigos, compartir con la familia o asistir a una fiesta son algunas de las cosas que ha tenido que sacrificar cuando al día siguiente debía presentarse a entrenar. Sin embargo, asegura que cuando existe un objetivo claro, esos sacrificios adquieren otro significado.
Siendo joven he tenido que pasar por muchos sacrificios que todo joven atleta me dará la razón. No poder salir con tus amigos, familia o a fiestas al saber que al siguiente día tenés que entrenar es algo muy fuerte, pero es una responsabilidad agradable.
Para De la Roca, más que lamentarse por aquello que no pudo hacer, ha preferido valorar las experiencias que el deporte le ha permitido vivir.
“Sin embargo, el sacrificio no pesa, porque tenés un objetivo claro y en mente. Te perdés de muchas cosas, pero experimentás cosas que muy pocos tienen la fortuna de experimentar.
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Los jóvenes deben de luchar por sus sueños
Su experiencia también le ha permitido comprender que ser atleta de alto rendimiento requiere organización, disciplina y claridad sobre los objetivos que se quieren alcanzar. Por ello, uno de sus principales mensajes para los jóvenes guatemaltecos es que no abandonen sus sueños y que aprendan a combinar sus diferentes responsabilidades.
A los jóvenes les diría que sean organizados, hagan un plan y piensen realmente qué quieren lograr. Una vez estén decididos, se puede lograr. Trabajen duro, luchen y nunca dejen de soñar, que todo se puede alcanzar.
En el marco del Mes de la Juventud, su mensaje cobra especial importancia para aquellos jóvenes que tienen una meta, pero todavía sienten temor de dar el primer paso. De la Roca considera que la juventud es precisamente una etapa para atreverse, aprender y buscar nuevas oportunidades.
Estás joven, atrevete a soñar. No dejes que te cambien tu forma de pensar. Este es el momento de cometer errores. Si en algún punto de tu vida tenés que arriesgar y tal vez fallar, es ahora, porque no pesará tanto.
El karateca considera que el verdadero fracaso está en no intentarlo. Para él, aunque un objetivo no se consiga en el primer intento, el hecho de atreverse abre la posibilidad de alcanzar aquello que se busca.
El no hacerlo ya es fracaso. Si lo intentás y te lanzás, tenés posibilidades de hacerlo.
A sus 24 años, Pedropablo de la Roca todavía tiene metas importantes por cumplir. Después de haber representado a Guatemala en unos Juegos Olímpicos de la Juventud y de convertirse en bicampeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, ahora apunta hacia nuevos desafíos dentro del karate.
Su próximo sueño es conquistar el título de campeón de los Juegos Panamericanos y posteriormente alcanzar un campeonato mundial.
Mi próximo sueño es ser campeón de Juegos Panamericanos y ser campeón Mundial. Estoy seguro de que se puede hacer un buen papel.
Con la mirada puesta en esos objetivos, De la Roca continúa entrenando y preparándose para las próximas competencias. Su historia comenzó con un niño inquieto al que le recomendaron practicar un deporte y hoy continúa escribiéndose sobre los tatamis, llevando consigo una bandera, un país y el sueño de seguir haciendo historia para Guatemala.
Su trayectoria es también un ejemplo de lo que puede alcanzar la juventud cuando encuentra una pasión, establece objetivos y trabaja con disciplina para cumplirlos. Pedropablo de la Roca es parte de una generación que demuestra que el futuro de Guatemala también se construye desde el deporte.
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