Ciudad de Guatemala, 24 jun (AGN).- Guillermo “Memo” Ochoa escribió este día uno de los capítulos más emotivos del fútbol mexicano al disputar su último partido como profesional en el Mundial 2026, cerrando una carrera que lo convirtió en símbolo de la Selección Mexicana durante casi dos décadas.
El histórico guardameta fue convocado por primera vez a una Copa del Mundo en Alemania 2006, cuando aún era una promesa del arco mexicano. Desde entonces, su presencia se volvió constante en el máximo escenario del fútbol mundial, consolidándose como referente absoluto bajo los tres palos.
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Ochoa defendió la portería del Tri en Brasil 2014, donde firmó una de las actuaciones más memorables de su carrera, con atajadas que lo colocaron entre los mejores porteros del torneo. A partir de ahí, su legado mundialista creció con cada edición, convirtiéndose en un emblema de liderazgo, experiencia y resistencia.
En el Mundial 2026, el guardameta alcanzó una marca histórica: seis Copas del Mundo disputadas, una cifra reservada solo para muy pocos futbolistas en la historia del deporte. Su presencia en la cancha no solo representó seguridad, sino también una conexión emocional con varias generaciones de aficionados mexicanos.

El partido de hoy no fue uno más. Fue el cierre de un ciclo irrepetible. Cada intervención, cada orden desde el área y cada aplauso del público parecían resumir una carrera llena de sacrificio y constancia.
Con su retiro, México despide a uno de sus máximos referentes modernos. Guillermo Ochoa no solo deja estadísticas y partidos memorables, sino una huella imborrable en la historia de los Mundiales.
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