Ciudad de Guatemala, 6 nov. (AGN).– Miguel Ángel Asturias no solo encontró inspiración en la historia y las tradiciones de Guatemala, sino que también mantuvo una relación cercana con las expresiones religiosas y culturales que lo marcaron desde su infancia.
Su devoción católica, especialmente hacia Jesús Nazareno de Candelaria, y su interés por las raíces indígenas forman parte de una faceta de su vida que permite comprender mejor la identidad cultural presente en sus escritos.
El escritor creció en el barrio de Candelaria, donde tuvo sus primeros acercamientos a las tradiciones religiosas de la capital.
Durante su niñez fue monaguillo en la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria y desarrolló una especial admiración por la imagen de Jesús Nazareno de Candelaria, conocido también como Cristo Rey.
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Su devoción a Jesús de Candelaria plasmada en su obra
La relación de Asturias con Jesús de Candelaria trascendió la fe personal y también encontró expresión en su literatura.
En 1949 publicó el poemario Sien de alondra, que incluye el poema A Jesús Nazareno de Candelaria, dedicado a la imagen que acompañó su vida desde la infancia. En sus versos describió la figura de Cristo y evocó elementos de la pasión, con un lenguaje poético que refleja su admiración por esta representación religiosa.
Su devoción también quedó registrada en un gesto que permanece en la historia de la Semana Santa guatemalteca.
En 1968, después de recibir el Premio Nobel de Literatura, Asturias obsequió una túnica morada bordada en oro a Jesús Nazareno de Candelaria como agradecimiento por el galardón. La mandó a confeccionar en España y sus familiares se encargaron de entregarla. La imagen estrenó la prenda durante el cortejo procesional del Jueves Santo de 1969.
Las tradiciones guatemaltecas en su obra
La dimensión cultural de Asturias también estuvo vinculada con su interés por los relatos, mitos y conocimientos de los pueblos indígenas, un rasgo clave de su obra.
Desde sus primeros años tuvo contacto con historias y leyendas transmitidas oralmente. Estas experiencias influyeron en su manera de comprender y representar la realidad guatemalteca, que después plasmó en obras como Leyendas de Guatemala y Hombres de maíz.
Asimismo, en sus escritos convivieron referencias al mundo indígena y al catolicismo, dos expresiones que forman parte de la historia cultural del país y de su identidad personal y literaria.
Su interés por estas expresiones también se relacionó con la necesidad de dar a conocer la diversidad cultural de Guatemala. Por ello, Asturias abordó las costumbres, los relatos y las formas de entender el mundo de distintos sectores de la población, y los convirtió en parte fundamental de su universo literario.
Un legado entre la fe y la identidad nacional
La vida de Miguel Ángel Asturias permite acercarse a una faceta menos conocida del escritor, la de un hombre que conservó vínculos con las tradiciones religiosas de su infancia y encontró en la cultura guatemalteca una fuente permanente de inspiración.
Su poema dedicado a Jesús de Candelaria y la túnica que regaló a la imagen son testimonios de esa relación con la religiosidad popular. A la vez, sus obras mantienen presentes las leyendas, los símbolos y las raíces culturales del país.
Así, el legado de Asturias también se encuentra en las expresiones de la memoria colectiva guatemalteca, donde la literatura, la fe y las tradiciones populares se entrelazan para contar la historia y la identidad de una nación.
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