Ciudad de Guatemala, 23 ago (AGN).- A sus 23 años, Yanci Vanegas puede decir que gran parte de su vida ha transcurrido dentro de una piscina. La natación llegó a su vida cuando apenas tenía dos años y, con el paso del tiempo, aquello que comenzó como una actividad para aprender a nadar se convirtió en una pasión que la ha llevado a representar a Guatemala en algunos de los escenarios deportivos más importantes.
Mi historia en el agua empezó casi desde bebé. Mis padres decidieron inscribirme en clases de natación a los dos años y fue mi entrenador quien me invitó a competir a los 9. Desde entonces ya no pude negarme. La natación se convirtió en algo que disfrutaba y poco a poco fui entendiendo todo lo que podía alcanzar a través de este deporte.
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El camino hacia el alto rendimiento no estuvo libre de dificultades. Como niña y adolescente tuvo que aprender a distribuir su tiempo entre los entrenamientos, los estudios, la familia y sus amistades. Una etapa que, aunque implicó dejar de lado algunas experiencias propias de su edad, también le permitió construir la disciplina que hoy la acompaña.
Acoplar el tiempo fue uno de los mayores retos. Como niña y adolescente deportista tuve que sacrificar momentos con mis estudios, amigos y familia para dedicarme a mi pasión dentro de la piscina. No siempre fue fácil encontrar ese equilibrio, pero aprendí a organizarme y a entender que cada esfuerzo tenía un propósito.
En ese proceso, el respaldo de su familia fue fundamental. Venegas reconoce especialmente el papel de sus padres, quienes estuvieron presentes durante las diferentes etapas de su formación y fueron una pieza clave para que pudiera continuar con sus sueños deportivos.
Mis padres jugaron un papel fundamental; sin ellos no sería quien soy hoy. Me ayudaron a convertirme en la mujer y atleta que soy. Siempre estuvieron apoyándome en los momentos buenos y también en los difíciles, y ese acompañamiento fue muy importante para que pudiera seguir adelante.
Con los años, aquel sueño de competir se transformó en la oportunidad de representar a Guatemala. Yanci Vanegas ha participado en campeonatos mundiales, competencias centroamericanas y diferentes eventos del ciclo olímpico, experiencias que han marcado su carrera.
Entre los momentos que más recuerda está la posibilidad de vestir el azul y blanco en dos ediciones de los Juegos Panamericanos, una experiencia que considera especial dentro de su trayectoria.
De los mejores momentos de mi carrera ha sido representar a Guatemala en eventos del ciclo olímpico. Poder portar la azul y blanco en dos Juegos Panamericanos ha sido algo súper increíble. También recientemente pude ganar medallas en Juegos Centroamericanos y Juegos Bolivarianos, además de tener récords nacionales que llevan muchos años vigentes en piscina corta. Son logros muy bonitos que me hacen valorar todo el trabajo que hay detrás.
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El honor de representar a Guatemala en el deporte
Para la nadadora, cada competencia internacional representa mucho más que una participación personal. Salir a competir con los colores de Guatemala significa asumir la responsabilidad de representar a un país y demostrar que los atletas nacionales también pueden competir al máximo nivel.
Es un honor representar a tu país. Llevar la bandera y los símbolos en tu uniforme es algo que no todos pueden decir y por eso es muy especial. Llegar a algún lugar y poner en alto el nombre de tu país es una sensación increíble, porque así también les demostramos a las potencias que nosotros podemos competir al máximo nivel.
Detrás de esas experiencias existen años de sacrificios. Durante su etapa escolar, Venegas tuvo que dejar de asistir a celebraciones, cumpleaños, reuniones y otras actividades con sus amigos debido a los entrenamientos. Sin embargo, nunca sintió que aquello fuera una carga, porque disfrutaba lo que hacía y tenía claro el camino que quería seguir.
Cuando estaba en el colegio nunca fui a ninguna pijamada, a muchos cumpleaños o reuniones con mis amigos por tener entreno. Es algo que me marcó. No tenía mucho tiempo porque tenía entrenamientos y, en su momento, mis horas de sueño comenzaban desde las 4 de la mañana. Luego tenía que irme al colegio y por la tarde salir a la piscina para regresar bastante tarde y todavía hacer tareas.
Aunque su rutina podía ser exigente, la nadadora asegura que nunca vio esas experiencias como un sacrificio negativo, porque cada esfuerzo estaba relacionado con una actividad que realmente disfrutaba.
No lo veía como sacrificio porque me gustaba lo que estaba haciendo. Sabía que estaba dejando de hacer algunas cosas, pero también estaba viviendo experiencias que me llenaban y que me permitían crecer como atleta y como persona.
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La juventud en el deporte de Guatemala
Con esa experiencia acumulada, Vanegas también tiene un mensaje para los jóvenes que desean comenzar a practicar un deporte mientras continúan con sus estudios y mantienen su vida familiar y social.
Su principal recomendación es aprender a organizar el tiempo y disfrutar cada etapa del proceso, sin permitir que las responsabilidades se conviertan en una fuente constante de estrés.
Manejen su tiempo de la mejor manera. Siempre hay forma de hacer todo si manejás bien tu tiempo. No se estresen por ninguna de las dos cosas, pásenla bien, sean felices y disfruten cada etapa, porque es algo que no siempre estará ahí.
Para ella, el deporte también deja enseñanzas que van mucho más allá de una medalla. La disciplina, la puntualidad, la responsabilidad y la constancia son valores que ha incorporado a su vida gracias a la natación y que considera importantes para cualquier joven.
Pongan en práctica los valores que les da el deporte, como la disciplina, ser puntual, ser responsables, entre otros. Todo eso les sirve no solamente para ser buenos atletas, sino también para convertirse en mejores personas.
En el marco del Mes de la Juventud, la historia de Yanci también busca motivar a quienes tienen un sueño, pero todavía no se atreven a dar el primer paso. Su mensaje parte de su propia experiencia y de los ejemplos de otros guatemaltecos que han demostrado que los objetivos pueden alcanzarse con trabajo y perseverancia.
¡Atrévansen a luchar! Sí se puede. Somos guerreros los chapines y hay ejemplos de personas que han iniciado y siguen luchando por ello. No tengan miedo de intentarlo, porque cuando uno trabaja por algo y realmente lo quiere, siempre existe la posibilidad de conseguirlo.
A sus 23 años, Yanci Vanegas todavía tiene muchas páginas por escribir dentro de la natación. Su mirada está puesta en los próximos grandes desafíos y en la posibilidad de volver a representar a Guatemala en eventos internacionales.
Desde aquella niña que comenzó a nadar a los dos años hasta la atleta que hoy lleva el azul y blanco a competencias internacionales, Yanci Venegas ha construido una historia marcada por la disciplina, el apoyo familiar y el amor por la natación.
Su recorrido demuestra que detrás de cada competencia hay madrugadas, entrenamientos, estudios, renuncias y muchas horas de esfuerzo. Pero también hay sueños, experiencias y la satisfacción de representar a Guatemala.
Porque para Yanci, como para muchos jóvenes atletas del país, el futuro es de Guate y se construye desde hoy, brazada a brazada.
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