Ciudad de Guatemala, 12 ago. (AGN).- Durante la conmemoración de los 30 años de vigencia del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Guatemala, el presidente Bernardo Arévalo destacó que el país enfrenta el desafío de convertir el diálogo con los pueblos indígenas en una práctica permanente del Estado y no en una acción que dependa de cada administración.
El mandatario recordó que el convenio fue ratificado por Guatemala en 1996, después de haber sido incorporado como parte de los compromisos del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas. En ese contexto, señaló que el Estado reconoció a los pueblos indígenas como sujetos plenos de derecho y con instituciones, idiomas y formas propias que deben ser respetadas y protegidas.
Un diálogo al más alto nivel
Arévalo destacó que su administración decidió establecer una relación basada en el trabajo conjunto con las autoridades indígenas ancestrales, mediante un diálogo permanente desde la Presidencia de la República.
El jefe del Ejecutivo informó que se han desarrollado más de 25 asambleas en el Palacio Nacional de la Cultura, en las que se han abordado asuntos relacionados con salud, educación, territorio, presupuesto, derechos de las mujeres y el futuro de los idiomas indígenas. A este proceso se suman más de 15 agendas territoriales suscritas con pueblos y comunidades de distintas regiones del país.
El Presidente enfatizó que estos instrumentos representan compromisos para las instituciones públicas y cuentan con seguimiento y fiscalización de las autoridades ancestrales.
Nos comprometimos a una relación horizontal de trabajo conjunto.
Asimismo, sostuvo que la consulta a los pueblos indígenas no debe reducirse a un procedimiento administrativo, sino entenderse como parte del derecho de las comunidades a participar en las decisiones que inciden en sus prioridades de desarrollo.
Autoridades conmemoraron los 30 años de la ratificación del Convenio 169 de la OIT, un instrumento que reconoce y protege los derechos de los pueblos indígenas. pic.twitter.com/oUkHDjLDB6
— Andgv (@AndreaBeat18290) August 12, 2026
Una relación que trascienda los gobiernos
Durante su intervención, Arévalo señaló que el diálogo directo con las autoridades indígenas busca reconocer su papel como interlocutores con capacidad de decisión y superar prácticas históricas de exclusión.
Los pueblos han gobernado bien sus comunidades desde mucho antes que existieran las instituciones oficiales.
En esa línea, afirmó que incorporar las voces de los pueblos indígenas en las decisiones públicas fortalece la democracia y permite construir una institucionalidad más representativa.
Guatemala será una democracia más fuerte cuando todas las voces tengan un lugar real en las decisiones que definen nuestro futuro.
El mandatario también anunció que se inició un proceso de trabajo con autoridades indígenas para definir un mecanismo que permita profundizar la aplicación del Convenio 169 y dar seguimiento a este compromiso en el futuro, con el acompañamiento del Fondo de Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas, la OIT, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres.
Un compromiso que debe permanecer
Arévalo remarcó que la relación entre el Estado y los pueblos indígenas debe trascender a las administraciones de turno.
Tiene que sobrevivir a los gobiernos, tiene que convertirse en una práctica permanente del Estado guatemalteco.
Al cerrar su discurso, expresó que el desarrollo del país debe construirse con los pueblos indígenas y no al margen de ellos, y planteó como visión de futuro una Guatemala en la que las diferencias culturales, lingüísticas y comunitarias sean parte de una nación diversa y plural.
El desarrollo que Guatemala necesita solo podrá ser legítimo y duradero si se decide con los pueblos y nunca más sin los pueblos, nunca más a sus espaldas.
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