Ciudad de Guatemala, 14 ago (AGN).– La Gran Sala “Efraín Recinos” del Centro Cultural “Miguel Ángel Asturias” se convirtió en un espacio de memoria y música durante dos noches consecutivas, con la interpretación del Réquiem de Giuseppe Verdi, a cargo de más de 200 artistas guatemaltecos.
La presentación, realizada el 12 y 13 de agosto, puso fin a la Temporada Ad Aeternus, iniciativa dedicada a recordar a las víctimas del terremoto de 1976, al cumplirse cinco décadas de aquella tragedia que marcó la historia del país.
#Guatemala | 🎶 El Réquiem de Verdi volvió a estremecer la Gran Sala “Efraín Recinos” del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Más de 200 artistas unieron voces e instrumentos para cerrar la Temporada Ad Aeternus, dedicada a honrar a las víctimas del terremoto de 1976. pic.twitter.com/GrcbzsrF5m
— Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala (@McdGuate) August 14, 2026
Una obra para recordar
El Réquiem de Verdi fue interpretado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, junto al Coro Nacional de Guatemala, el Coro Lírico de Guatemala, el Coro Nacional de Personas con Discapacidad “César Augusto Hernández” y el Coro Ad Aeternus.
La dirección estuvo a cargo del maestro invitado Martín Corleto, quien condujo a los músicos y cantantes durante una obra caracterizada por sus contrastes entre momentos de recogimiento y pasajes de gran intensidad sonora.
A la interpretación se sumaron los solistas Leslie Gonzáles, soprano; Dulce Paiz, contralto; Pedro Solís, tenor; y Edgar Muñoz, bajo-barítono, quienes complementaron la participación coral y orquestal.
De esta manera, distintas instituciones y agrupaciones artísticas del país convergieron en un mismo escenario para presentar una de las obras más reconocidas del repertorio sacro.
La Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, el Coro Nacional de Guatemala, el Coro Nacional de Personas con Discapacidad “César Augusto Hernández”, el Coro Lírico de Guatemala y el Coro Ad Aeternus interpretaron Messa da Requiem, de Verdi, junto a destacados solistas. pic.twitter.com/v8pso4fdpn
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Música que se convirtió en memoria
La elección del Réquiem adquirió un significado especial por su relación con la muerte y el recuerdo. La obra fue utilizada como un homenaje a las personas que perdieron la vida durante el terremoto de 1976, cuya magnitud de 7.5 grados provocó una de las mayores tragedias naturales de Guatemala.
Durante el acto protocolario de la segunda presentación estuvieron presentes el presidente de la República, Bernardo Arévalo, y el ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, además de autoridades, artistas y público.
El ministro destacó que la presentación representaba la unión de diferentes instituciones y agrupaciones artísticas.
Esto es la convergencia de muchas instituciones que ya forman parte de la historia artística de Guatemala, que decidieron unirse para brindarnos un espectáculo de talla mundial.
La interpretación también evocó la capacidad de la población guatemalteca para reconstruirse después de la tragedia.
7.5 grados de magnitud telúrica que derribaron casas y edificios, pero que jamás alcanzaron a derrumbar el espíritu solidario que nos define.
El presidente Bernardo Arévalo y el ministro Luis Méndez Salinas acompañaron esta histórica velada.
“Es la convergencia de instituciones que forman parte de la historia artística de Guatemala y que se unieron para brindarnos un espectáculo de talla mundial”, expresó el ministro. pic.twitter.com/No0gvlxRdh
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Talento guatemalteco en escena
La presentación permitió reunir a intérpretes vinculados con distintas instituciones artísticas y formativas del país. Entre ellos participaron integrantes de la Escuela Nacional de Canto “Gloria Marina”, la Unidad de Cine del Área de Apoyo a la Creación Artística del Ministerio de Cultura y Deportes y el Coro Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
La participación del Coro Nacional de Personas con Discapacidad “César Augusto Hernández” también sumó diversidad a un escenario en el que diferentes voces y talentos compartieron una misma obra.
Así, la temporada no solo permitió recordar un acontecimiento que forma parte de la memoria nacional, sino también mostrar la capacidad de los artistas guatemaltecos para interpretar obras de gran complejidad y trascendencia internacional.
Una obra nacida del homenaje
El Réquiem de Giuseppe Verdi fue estrenado el 22 de mayo de 1874, en la iglesia de San Marcos de Milán, Italia. El compositor lo creó en memoria del escritor italiano Alessandro Manzoni, a quien admiraba profundamente y cuya muerte, ocurrida en 1873, lo llevó a concebir esta misa de difuntos.
La composición está dividida en siete grandes movimientos: Requiem y Kyrie, Dies Irae, Offertorium, Sanctus, Agnus Dei, Lux aeterna y Libera me.
Con el paso del tiempo, la obra se consolidó como una de las piezas más importantes del repertorio sacro, precisamente por combinar elementos de la tradición religiosa con la intensidad dramática característica de la música de Verdi.
Un cierre dedicado a la memoria
Con la segunda presentación del Réquiem, más de 200 artistas cerraron la Temporada Ad Aeternus, convirtiendo el escenario del Centro Cultural “Miguel Ángel Asturias” en un punto de encuentro entre arte, historia y memoria.
A 50 años del terremoto de 1976, la música permitió recordar a las víctimas y, al mismo tiempo, reconocer la solidaridad y resiliencia que acompañaron al pueblo guatemalteco durante la reconstrucción.
La temporada concluyó así con una propuesta en la que el arte trascendió el escenario para convertirse en una forma de preservar la memoria colectiva y rendir homenaje a quienes ya no están.
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