Ciudad de Guatemala, 16 oct. (AGN).- Hay edificios que guardan mucho más que historia entre sus paredes. Algunos fueron testigos del miedo, de despedidas familiares y de la esperanza de quienes encontraron una puerta abierta cuando permanecer en su país representaba un peligro. Una de esas historias permanece viva en el inmueble que hoy alberga la Secretaría General de la Presidencia y que décadas atrás fue sede de la Embajada de México en Guatemala.
En el marco del 30 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, la Secretaría General de la Presidencia y la Embajada de México develaron una placa conmemorativa para rendir homenaje a la solidaridad mexicana con cientos de guatemaltecos que encontraron protección en ese lugar durante distintos momentos de la historia nacional.
El acto contó con la participación del presidente Bernardo Arévalo, el secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco, el canciller guatemalteco Carlos Ramiro Martínez y el secretario general de la Presidencia, Juan Gerardo Guerrero, quienes recordaron el significado histórico y humano de aquel refugio.
🇬🇹🤝🇲🇽 El presidente Bernardo Arévalo, junto al secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco, y autoridades de ambos países, develó una placa conmemorativa en la Secretaría General de la Presidencia, antigua sede de la Embajada de México. https://t.co/RRUNuUvj7u
— Andgv (@AndreaBeat18290) October 16, 2026
Una casa que abrió sus puertas a la esperanza
El inmueble, que albergó la representación diplomática mexicana desde 1926, fue escenario de acontecimientos decisivos para Guatemala. Entre ellos, el asilo brindado a Juan José Arévalo Bermejo en octubre de 1944 y la protección otorgada al expresidente Jacobo Árbenz Guzmán, su familia y cientos de personas después de los acontecimientos políticos de 1954.
Durante su intervención, el secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco, recordó que más de 300 guatemaltecos encontraron protección en aquella sede diplomática.
Velasco expresó:
México hizo entonces lo que había hecho en 1939 con los refugiados españoles y lo que ha hecho cada vez que la libertad de alguien ha estado en riesgo: abrió la puerta.
El funcionario también destacó que, durante la década de 1980, cerca de 45 mil guatemaltecos que huían del conflicto armado interno encontraron refugio en México, una muestra de solidaridad que trascendió generaciones y acompañó al país durante algunos de sus momentos más difíciles.

Memoria, gratitud y una historia familiar
Para el presidente Bernardo Arévalo, la ceremonia tuvo un significado especialmente cercano. Además de participar como mandatario, compartió recuerdos de su propia familia, que también encontró acogida en territorio mexicano.
El gobernante recordó que parte de su familia permaneció asilada durante tres meses en el edificio donde se develó la placa, antes de trasladarse a México. Al respecto manifestó:
Yo mismo he gozado de esa generosidad del pueblo mexicano”, manifestó Arévalo al recordar parte de su infancia y sus vínculos familiares con ese país.
El mandatario destacó que las experiencias compartidas entre ambos pueblos han construido una relación que va más allá de las fronteras y los acuerdos diplomáticos. Agregó:
Es memoria, es gratitud, pero sobre todo es amistad.
Sus palabras reflejaron el sentido humano de la ceremonia: recordar que detrás de cada episodio histórico existen familias, experiencias de vida y lazos de solidaridad que permanecen a través del tiempo.
🇬🇹🤝🇲🇽 El presidente Bernardo Arévalo, junto al secretario de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco, y autoridades de ambos países, develó una placa conmemorativa en la Secretaría General de la Presidencia, antigua sede de la Embajada de México. https://t.co/RRUNuUvj7u
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Un símbolo de hermandad entre dos naciones
El canciller Carlos Ramiro Martínez también recordó el papel que desempeñó la antigua embajada mexicana durante la Revolución de Octubre de 1944 y después de la salida de Jacobo Árbenz del poder en 1954, cuando numerosas personas buscaron protección por motivos políticos.
Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Juan Gerardo Guerrero, explicó que la placa busca preservar esa memoria y permitir que quienes visiten el Centro Histórico conozcan lo ocurrido en el inmueble.
El secretario comentó:
Aspiramos a que esta placa trascienda su presencia material, que invite a quienes recorren el Centro histórico a detenerse para conocer lo que allí ocurrió y recordar que un país hermano abrió sus puertas para defender a las personas que tenían sus propias convicciones.
La develación también se enmarca en los 30 años de los Acuerdos de Paz de 1996, un proceso en el que México desempeñó un papel importante al facilitar espacios de diálogo entre las partes involucradas en el conflicto armado interno guatemalteco.
Hoy, la placa representa mucho más que un reconocimiento histórico. Es un recordatorio de que, incluso en los momentos más difíciles, la solidaridad puede convertirse en refugio y de que la amistad entre Guatemala y México también se ha construido a partir de las vidas que encontraron protección al otro lado de una frontera.
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