Ciudad de Guatemala, 13 jul (AGN).– Hay quienes llegan buscando un título en específico y otros descubren su próxima lectura entre cientos de estanterías. También están quienes encuentran una conversación con un autor, una historia que desconocían o un libro que termina marcando su vida. Esa es la experiencia que ofrece la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), un espacio en el que cada página abre la puerta a nuevas ideas y cada visitante encuentra una historia distinta.
En su vigésimotercera edición, Filgua reúne más de 660 actividades en Fórum Majadas, desde presentaciones de libros y conversatorios hasta talleres, espacios infantiles y encuentros con escritores. Bajo el lema , la feria continúa consolidándose como uno de los principales escenarios para el encuentro entre la literatura, la cultura y el conocimiento.
Un legado que dialoga con nuevas generaciones
Entre los espacios que más curiosidad despiertan está el estand de la Fundación Rigoberta Menchú Tum. Libros, fotografías y la réplica del premio nobel de la paz invitan a los visitantes a conocer el legado de la líder indígena guatemalteca, homenajeada en esta edición de la feria.
Para Ixquem Rigoberta Bacquial-Menchú, integrante del equipo técnico de la fundación, este reconocimiento representa una oportunidad para acercar a más personas en la historia y pensamiento de la nobel guatemalteca.
Representa muchos espacios para difundir todo el trabajo y el legado de la doctora durante estos 34 años que tiene la fundación. Niños, jóvenes y adultos llegan para conocer sus reflexiones, sus cuentos y su caminar de vida, explicó.
Las representantes de la fundación destacaron que el entusiasmo del público ha superado las expectativas y que el estand se ha convertido en un punto de encuentro para reflexionar sobre la memoria histórica, los derechos humanos y la construcción de la paz, en un año que también conmemora los 30 años de la firma de los Acuerdos de Paz.
#NacionalesAGN | Con un llamado a celebrar la lectura como una herramienta para construir identidad, conocimiento y paz, el presidente Bernardo Arévalo inauguró este jueves la 23.ª edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026.https://t.co/pwBS1TvyPr
— AGN (@AGN_noticias) July 7, 2026
La lectura comienza con la curiosidad
En cada jornada, decenas de centros educativos recorren los pasillos de Filgua. Para muchos estudiantes, la visita representa el primer acercamiento a autores, editoriales y géneros literarios que despiertan nuevos intereses. Una docente del Colegio Viena destacó que estos espacios permiten que cada estudiante encuentre lecturas acordes con sus gustos.
No es necesario tener un libro básico; si les gusta la fantasía, la novela gráfica o cualquier otro género, lo importante es iniciarse en el proceso de lectura, afirmó.
Ese entusiasmo también lo comparte Mia Casali, visitante de la feria, quien explicó que su interés por la lectura nació a partir de los libros que ha conocido en el colegio.
Me llama mucho la atención seguir leyendo libros para conocer distintas técnicas literarias y distintos autores que nos pueden dejar una enseñanza, comentó.
Además, destacó que la oportunidad de escuchar a un escritor compartir su experiencia hizo que la visita fuera aún más enriquecedora e invitó a otros jóvenes a acercarse a Filgua para descubrir nuevas historias y aprender a través de los libros.
Un espacio para regresar
Entre los miles de visitantes también están quienes han convertido la feria en una tradición. Carmen, lectora habitual de Filgua, asegura que cada edición ofrece nuevas razones para volver.
Me encanta la oferta de libros, escuchar los cuentacuentos y asistir a las presentaciones. Estamos motivando la lectura y eso es realmente importante, expresó.
Para ella, la feria no solo acerca a los lectores a nuevos títulos, sino que crea un ambiente en que niños, jóvenes y adultos pueden compartir el gusto por la literatura y encontrarse con autores, editoriales y actividades culturales.
Donde siempre espera una nueva historia
Más que una feria del libro, Filgua se ha convertido en un espacio de encuentro entre generaciones. Mientras unos descubren su primera lectura, otros regresan para reencontrarse con autores, compartir conocimientos o mantener viva la memoria a través de las palabras. En cada recorrido, los libros demuestran que siguen siendo un puente para aprender, dialogar y construir nuevas historias.
Con información de Sofia Arreaga
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