Ciudad de Guatemala, 15 jul (AGN). No fue un partido más. Nunca lo es cuando Argentina e Inglaterra se cruzan en una copa del mundo. Cuarenta años después de aquella inolvidable tarde en México 1986, cuando Diego Armando Maradona escribió la historia con la célebre mano de Dios, los ingleses volvieron a quedarse en el camino. Esta vez, el golpe llegó con la zurda de un nuevo héroe albiceleste que llevó a Argentina a la final del Mundial 2026.
A miles de kilómetros del estadio, en Guatemala, la comunidad argentina convirtió un rincón de la ciudad en una extensión de Buenos Aires. Las camisetas celeste y blanco, las banderas ondeando y los bombos marcaron el ritmo de una tarde cargada de tensión, nervios y esperanza. Cada ataque se vivía de pie, cada recuperación se celebraba como un gol y cada minuto parecía eterno.
De la mano de Dios a la zurda del ‘Messías’: Argentina vuelve a dejar en el camino a Inglaterra
Cuando llegó el tanto de la clasificación, el silencio se transformó en un rugido ensordecedor. Los abrazos fueron entre conocidos y desconocidos. Algunos lloraban, otros cantaban y muchos simplemente levantaban la mirada al cielo mientras sonaba el clásico Muchachos. Era la emoción de quienes entienden que el futbol, para Argentina trasciende el deporte.
Las conversaciones inevitablemente viajaron al pasado. Muchos recordaron aquella tarde del Estadio Azteca, cuando la mano de Dios dejó una huella imborrable en la rivalidad más emblemática de los mundiales. Cuatro décadas después, la historia pareció escribir un nuevo capítulo: si en 1986 Inglaterra conoció la mano de Dios, en 2026 volvió a sufrir, ahora con la zurda del ‘Messías’, esa que volvió a inclinar la balanza del lado argentino.
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