Ciudad de Guatemala, 20 oct (AGN).- En el área chortí de Chiquimula, el cambio comienza en espacios cotidianos: el lugar donde juegan los niños, la cocina donde se preparan los alimentos y el suelo que las familias pisan cada día.
Para José Esteban Vázquez Martínez, vecino de la aldea El Anicillo, en Camotán, contar con un piso de cemento significa mejorar las condiciones en las que crecen sus los niños de su comunidad.
En este sentido, don José Esteban comentó que, aunque el beneficio del piso de cemento no llegó a su hogar, está agradecido porque llegaron 65 bolsas de cemento para cada familia que tuviera pisos de tierra, como parte de las acciones de la estrategia intersectorial Mano a Mano.
Los niños primero jugaban en el puro polvo, ahora pues ya tienen un piso, contó.
Transformamos pisos de tierra en pisos saludables, llevando bienestar y mejores condiciones de vida a las familias como la de doña Brígida, que fueron el último hogar en el área C’hortí’ de Chiquimula en donde a través de #ManoAManoGT ahora ya cuentan con piso de concreto. 🙌🏽 https://t.co/niwP7L0kUb
— Ministerio de Desarrollo Social (@Midesgt) October 14, 2026
Conocer cada hogar para responder a sus necesidades
Pero, ¿por qué la vivienda de don José no fue beneficiada con un piso de cemento? Esta diferencia se debe a que el Registro Social de Hogares (RSH) es el censo que llega a todos los hogares de las comunidades más vulnerables del país para conocer la realidad de cada vivienda, y así individualizar sus necesidades más urgentes.
De esta manera, la información permite orientar las intervenciones de Mano a Mano de acuerdo con la realidad de cada hogar, en lugar de aplicar los mismos apoyos a todas las familias.
La vivienda de don José no necesitaba de un piso de cemento porque ya contaba con uno, y así, con cada intervención, Mano a Mano responde a lo que el RSH señala.
Un censo respetuoso y pertinente
Vázquez recordó que la visita de los equipos se desarrolló con la participación de los líderes comunitarios, quienes acompañaron al personal hasta las viviendas de sus vecinos.
Al respecto, el líder comunitario expresó:
Nos hicieron las preguntas y todas las personas dieron sus respuestas a las preguntas que les hicieron. Todo salió bien gracias a Dios, nos atendieron bien.
Ese acercamiento permite que las familias compartan sus condiciones y necesidades en un ambiente de confianza y respeto. Así, el registro no se limita a recopilar información, sino que ayuda a conocer las diferencias entre los hogares para orientar los apoyos que cada uno necesita.
Su testimonio refleja cómo el conocimiento de las condiciones de cada hogar permite orientar las intervenciones públicas hacia necesidades concretas.
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