Ciudad de Guatemala, 17 sept (AGN).- El presidente Bernardo Arévalo llamó a reflexionar sobre las barreras que aún dificultan el ejercicio pleno de los derechos en Guatemala debido a la identidad, el territorio, el idioma o la pertenencia a un pueblo.
Durante la inauguración del V Congreso Nacional sobre Racismo y Discriminación Racial, organizados por Codisra en la Universidad Landívar, sostuvo que la democracia debe traducirse en igualdad efectiva y no quedarse únicamente en declaraciones.
En su discurso, el mandatario afirmó:
La verdadera transformación ocurre cuando estos principios llegan a la vida cotidiana.
Transformar las estructuras de exclusión
Arévalo reconoció que Guatemala ha asumido compromisos nacionales e internacionales para combatir el racismo, pero señaló que las leyes por sí solas no modifican la realidad.
En este sentido, planteó como ejemplos la necesidad de garantizar educación de calidad sin discriminación por idioma, servicios de salud respetuosos de la cultura y un acceso a la justicia que no dependa del origen o condición económica.
Luchar contra el racismo no es solo reiterar que todos somos iguales, que todos tenemos derecho al ejercicio ciudadano, es también garantizar que esta ciudadanía reconozca el derecho a ser diferentes.
Asimismo, el mandatario sostuvo que combatir el racismo también implica identificar las barreras históricas presentes en las instituciones, las políticas públicas y las relaciones sociales.
Afirmó que el Estado debe garantizar la participación democrática de los pueblos, proteger sus derechos y responder a la diversidad cultural del país, al mencionar que debe ser un espacio capaz de acomodar esas diferencias sin disolverlas.
Diálogo con los pueblos indígenas
Por otro lado, Arévalo indicó que desde enero de 2024 su gobierno impulsa una relación con los pueblos indígenas basada en el respeto, el diálogo y el trabajo compartido, por lo que señaló que mantiene reuniones con autoridades ancestrales cada mes.
Entre los avances mencionó 18 agendas territoriales de desarrollo, reformas para facilitar la inversión pública en tierras comunales y cambios relacionados con las instituciones indígenas.
Además, destacó la creación de un fondo que, según explicó, podría permitir apalancar hasta 2 mil 800 millones de quetzales en préstamos para proyectos de desarrollo comunitario y productivo.
Arévalo concluyó con un llamado a identificar los muros que persisten y construir caminos para derribarlos, con una democracia capaz de reconocer las diferencias y promover la participación de los distintos pueblos que conforman Guatemala.
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