Quetzaltenango, 05 jun (AGN). – Esta semana el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) anunció el proyecto de pavimentación y mejoramiento del camino rural CR-TOT-34, que conecta la aldea Calel, en San Carlos Sija, Quetzaltenango, con la aldea Pologua, en Momostenango, Totonicapán. La obra abarca 11.135 kilómetros y busca transformar un tramo de terracería en una carretera asfaltada de alto estándar.
El proyecto tendrá un efecto directo en la economía rural, donde el 66.6% de la población económicamente activa se dedica a la agricultura. La producción de papa, aguacate, durazno y hortalizas enfrenta actualmente altos costos de transporte y dificultades de acceso a mercados. Con la nueva carretera se espera: reducción de costos de operación vehicular, mayor competitividad de productores agrícolas, incremento del comercio y servicios, generación de empleo temporal durante la construcción, valorización de terrenos y propiedades, y conectividad estratégica
La ruta CR-TOT-34 se enlaza con la CA-01 Occidente, permitiendo la articulación con corredores logísticos hacia Quetzaltenango y la Ciudad de Guatemala. Además, beneficiará comunidades como Nicajá, Xolajap y San Vicente Buenabaj, fortaleciendo la integración regional.

Más beneficiados
El estudio identifica 11 mil 905 habitantes en 14 comunidades rurales como beneficiarios directos. También se verán favorecidos productores, comerciantes, estudiantes y usuarios de servicios de salud de municipios vecinos como Momostenango, San Bartolo Aguas Calientes, San Carlos Sija y Cabricán.
La región es predominantemente indígena maya k’iche’, con fuerte organización comunitaria a través de cocodes y alcaldías auxiliares. El ingreso promedio mensual rural es de mil 791 quetzales, con alta dependencia de la agricultura y creciente importancia de las remesas familiares. La topografía montañosa y accidentada ha dificultado históricamente la movilidad y el acceso a servicios básicos.
El tramo presenta condiciones deficientes: superficie de terracería, curvas pronunciadas, pendientes de hasta 17% y un índice de rugosidad internacional (IRI) de 12 a 14. El tránsito diario de 1,082 vehículos enfrenta polvo en época seca, deterioro en época lluviosa y riesgos de seguridad vial.

Conexión hacia centros económicos
Las comunidades han dependido históricamente de esta vía como única conexión hacia centros económicos. El deterioro progresivo y el aumento de la demanda de transporte motivaron la intervención, que se clasifica como proyecto de mejoramiento vial y pavimentación, no como obra de emergencia ni mantenimiento rutinario.
Con esta obra, el Gobierno busca fortalecer la economía rural, mejorar la movilidad y garantizar acceso a servicios básicos, consolidando la integración productiva entre Totonicapán y Quetzaltenango.













