Ciudad de Guatemala, 9 oct. (AGN).- La desnutrición infantil requiere una respuesta que vaya más allá de los servicios de salud, debido a que también está relacionada con las condiciones económicas y sociales de las familias, afirmó el ministro de Salud Pública y Asistencia Social, Joaquín Barnoya, durante el lanzamiento del Suplemento Nutricional Lipídico (SNL), dirigido a niñas y niños de 6 a 23 meses.
El funcionario destacó la importancia de impulsar acciones respaldadas por evidencia científica y coordinar esfuerzos entre las instituciones del Estado. La iniciativa comenzó en siete municipios de Alta Verapaz y Totonicapán, con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
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Salud basada en evidencia
Durante su intervención, Barnoya señaló que Guatemala necesita fortalecer las acciones de salud pública con medidas respaldadas por evidencia científica y evitar la improvisación en la atención de la población.
Al referirse a la implementación del suplemento, que busca contribuir a prevenir las deficiencias nutricionales durante una etapa fundamental para el crecimiento y desarrollo infantil, el ministro expresó:
Estamos haciendo salud pública basada en evidencia.
El titular de Salud también resaltó que la desnutrición tiene causas socioeconómicas, por lo que su prevención requiere la participación de distintos sectores y no únicamente la entrega de suplementos nutricionales.

Una herramienta más
Alejandra Trossero, representante de Unicef en Guatemala, explicó que el producto se incorpora a las herramientas disponibles para prevenir la malnutrición y complementar la alimentación de los menores.
Sobre su función preventiva, afirmó:
Este es un elemento más, es una herramienta más que tenemos en el combate de la malnutrición, pero en especial para la prevención de la malnutrición.
La representante explicó que el suplemento se presenta en sobres de 20 gramos y contiene 24 vitaminas y minerales, además de nutrientes esenciales que contribuyen a cubrir las necesidades alimentarias durante los primeros años de vida.
Su uso está dirigido a niñas y niños de 6 a 23 meses, cuando comienza la incorporación de alimentos complementarios a la lactancia materna. En esta etapa, explicó Trossero, la alimentación no siempre aporta todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo adecuados.

Llegar a más comunidades
La implementación comenzó en siete municipios de Alta Verapaz y Totonicapán, seleccionados por la necesidad de reforzar la atención nutricional infantil. La distribución estará a cargo de las redes integradas de servicios de salud del Ministerio de Salud.
Trossero indicó que la iniciativa contempla distintas fases de expansión durante los próximos tres años, con la meta de ampliar progresivamente su alcance a más comunidades del país.
Al destacar el papel de los servicios de salud en la distribución del producto, la representante de Unicef subrayó:
Es un esfuerzo del país y, en particular, del ministerio y de las redes de atención integral en salud.
La iniciativa forma parte de las acciones de prevención durante los primeros mil días de vida, una etapa clave para el desarrollo infantil. Su aplicación se complementará con otros servicios de salud y orientación a las familias para fortalecer la atención nutricional de la niñez.
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