Ciudad de Guatemala, 26 oct. (AGN).- Afrontar un tratamiento contra el cáncer implica cambios que van más allá de las consultas médicas y los medicamentos. La alimentación también cumple un papel importante durante este proceso, pues ayuda a mantener la fuerza, favorece la recuperación y contribuye a que los pacientes toleren mejor los tratamientos.
Por ello, el Hospital General San Juan de Dios ofrece acompañamiento nutricional especializado para responder a las necesidades de cada persona.
“Nutrirse es parte también del tratamiento”, expresó Angie García, nutricionista encargada de la consulta externa de Hemato-Oncología del hospital.
La especialista explicó que una alimentación adecuada debe adaptarse a la condición, los síntomas y la tolerancia de cada paciente, con el propósito de acompañar su recuperación y contribuir a su bienestar durante las diferentes etapas de atención.
Una buena alimentación también es parte del tratamiento contra el cáncer.
En el @HospigenGT brindamos atención nutricional gratuita a pacientes con cáncer, desde su diagnóstico hasta el seguimiento en consulta externa. Una alimentación adecuada ayuda a mantener la fuerza, favorecer la recuperación y tolerar mejor los tratamientos.
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— Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (@MinSaludGuate) October 26, 2026
Alimentación para recuperarse
Una dieta variada y equilibrada puede contribuir a que el organismo conserve la energía y los nutrientes que necesita durante el tratamiento. García recomendó incluir frutas, verduras y fuentes de proteína como pollo, pescado, huevo, carnes y productos lácteos, de acuerdo con la tolerancia de cada persona.
La especialista también aconsejó moderar el consumo de alimentos ultraprocesados y productos con exceso de azúcar o sal. Explicó que una nutrición adecuada favorece la recuperación de los tejidos y los procesos de cicatrización, aspectos importantes para los pacientes que atraviesan tratamientos médicos o se recuperan de una cirugía.
Sin embargo, no todas las personas responden de la misma manera. Los efectos de la quimioterapia, la radioterapia y otros procedimientos pueden modificar el apetito, la tolerancia a ciertos alimentos y la capacidad de mantener una alimentación habitual. Por eso, la orientación nutricional debe ajustarse a las necesidades particulares de cada paciente.
Pequeñas porciones
Las náuseas, la falta de apetito y las dificultades para consumir alimentos pueden convertirse en obstáculos durante el tratamiento. Frente a estas situaciones, García recomendó distribuir la alimentación en cinco o seis porciones pequeñas a lo largo del día, en lugar de intentar consumir grandes cantidades en una sola comida.
Entre las opciones que pueden considerarse, según la tolerancia individual, mencionó frutas picadas, atoles y yogur. La elección de los alimentos debe responder a las necesidades de cada paciente y a las recomendaciones del equipo de salud.
También es importante prestar atención a los cambios físicos. La pérdida involuntaria de peso, la debilidad y la disminución de fuerza son señales que requieren valoración nutricional, ya que pueden indicar que la persona necesita apoyo para cubrir sus requerimientos alimentarios.
Ante estos cambios, la especialista aconsejó buscar orientación profesional en lugar de aplicar recomendaciones generales por cuenta propia. El acompañamiento permite evaluar cada caso y determinar si es necesario realizar ajustes en la alimentación o indicar suplementos.
La familia también acompaña
El apoyo de los familiares puede hacer más llevadero el momento de la comida, especialmente cuando el paciente experimenta poco apetito o molestias relacionadas con el tratamiento.
García recomendó compartir los tiempos de alimentación, respetar las preferencias de la persona y evitar obligarla a comer. La especialista destacó la importancia de comprender que las necesidades pueden cambiar durante el proceso y que ofrecer compañía y paciencia también forma parte del cuidado.
En el Hospital General San Juan de Dios, el servicio de nutrición trabaja de manera coordinada con médicos y personal de enfermería para evaluar a los pacientes, orientar sobre su alimentación e indicar suplementos cuando se consideran necesarios.
La atención se brinda tanto durante la hospitalización como en la consulta externa, lo que permite dar seguimiento a las necesidades nutricionales en distintas etapas del tratamiento. Este servicio es completamente gratuito, por lo que los pacientes pueden recibir orientación profesional sin costo.
Atención integral
El acompañamiento nutricional forma parte del abordaje integral de las personas con cáncer y contribuye a dar continuidad a sus cuidados. En el hospital, la atención se desarrolla en concordancia con el Modelo de Atención Integral e Incluyente basado en Redes de Atención en Salud, que promueve una atención articulada según las necesidades de cada persona.
Más allá de las recomendaciones sobre qué comer, el objetivo es brindar orientación que responda a los cambios que pueden surgir durante el tratamiento y ayudar a los pacientes y sus familias a tomar decisiones informadas sobre su alimentación.
Desde el Hospital General San Juan de Dios, el personal de nutrición recuerda que cada caso requiere una valoración individual. Por ello, las personas con cáncer y sus familiares pueden acudir al servicio para recibir orientación y seguimiento gratuito.
La alimentación no sustituye los tratamientos médicos, pero, con el acompañamiento adecuado, puede convertirse en una parte importante del cuidado. Como recordó García, “nutrirse es parte también del tratamiento”, una invitación a reconocer la importancia de atender las necesidades nutricionales durante el proceso de recuperación.
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