Ciudad de Guatemala, 06 nov (AGN).- Miguel Ángel Asturias recibió el reconocimiento internacional por sus aportes a la literatura, pero también construyó una identidad vinculada con las raíces culturales de Guatemala.
Una de las expresiones que mejor representa esa relación es el apelativo “Gran Lengua”, una figura de las antiguas tradiciones narrativas indígenas con la que el escritor explicó su papel como transmisor de historias, conocimientos y memoria colectiva.
Para Asturias, el Gran Lengua era mucho más que un narrador: representaba a quien conocía e interpretaba los relatos plasmados en imágenes y tenía la responsabilidad de compartirlos oralmente con su comunidad.
De esta manera, las historias permanecían en la memoria de quienes las escuchaban y continuaban transmitiéndose a las siguientes generaciones.
#RetornoMAA | El último capítulo del Gran Lengua
Incluso en la cama de un hospital, Miguel Ángel Asturias mantenía una fuerza de vivir inquebrantable. Su hijo evoca los momentos más íntimos tras su partida el 9 de junio de 1974. https://t.co/XUQeRhE5Bk
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El guardián de la tradición oral
El escritor explicó este concepto durante su conferencia “La novela latinoamericana: testimonio de una época”, pronunciada el 12 de diciembre de 1967, con motivo de la recepción del Premio Nobel de Literatura.
En esa intervención describió cómo los antiguos relatos representados mediante imágenes eran interpretados por una persona conocedora de su significado.
El lector, contador de cuentos cantados, o “gran lengua”, único conocedor de lo que los pinacogramas decían, realizaba una interpretación de los mismos recreándolos, para regalo de los que le escuchaban, expresó Asturias.
También explicó que esas historias permanecían en la memoria de los oyentes y pasaban de generación en generación mediante la palabra.
#RetornoMMA | ¡Cada vez estamos más cerca de reencontrarnos con Miguel Ángel Asturias!
El regreso del Premio Nobel de Literatura a Guatemala marca un acontecimiento histórico que nos invita a recordar su vida, obra y legado. https://t.co/Byb01Lx64i— Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala (@McdGuate) November 2, 2026
Asturias como portavoz de su pueblo
Además, la identificación del escritor con esta figura quedó expresada en una entrevista recopilada por Luis Harss en el libro Los nuestros, publicado en 1966. Al explicar el significado del Gran Lengua, Asturias reconoció que encontraba en ese personaje una representación de su propia labor como escritor.
El Gran Lengua es el vocero de la tribu. Y en cierto modo eso es lo que yo he sido: el vocero de mi tribu, manifestó.
Esta concepción se refleja en obras como Leyendas de Guatemala (1930), Hombres de maíz (1949) y Mulata de tal (1963), en las que incorporó relatos populares, mitología, elementos de la cosmovisión maya y expresiones culturales de los pueblos indígenas.
El concepto también ocupó un lugar propio en su poesía. En 1961 publicó “El gran lengua” en la revista Cuadernos Americanos y, un año después, apareció “Habla el Gran Lengua”, dos textos que muestran la importancia de esta figura dentro de su pensamiento creativo.
Su identificación con el Gran Lengua permite comprender que su obra no solo buscó contar historias, sino también preservar y transmitir las voces, creencias y conocimientos que forman parte de la identidad de los pueblos.
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