Ciudad de Guatemala, 4 nov. (AGN).– Miguel Ángel Asturias es reconocido internacionalmente por obras como El señor presidente, Hombres de maíz y Leyendas de Guatemala. Además de su aporte a la literatura, desarrolló una carrera diplomática que lo llevó a representar a Guatemala en distintos países.
Su labor en el servicio exterior comenzó en 1946, cuando el presidente Juan José Arévalo lo nombró agregado cultural en la Embajada de Guatemala en México.
En 1947 fue nombrado agregado cultural en Argentina, donde continuó su trabajo intelectual y literario.
Estas primeras responsabilidades abrieron paso a cargos de mayor representación en el extranjero.
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A través de sus cartas, el Premio Nobel también expresó el amor por sus hijos. https://t.co/zPq8FUAwbd
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De agregado cultural a representante diplomático
En 1952, durante el gobierno de Jacobo Árbenz, Asturias fue nombrado ministro consejero de la Embajada de Guatemala en París, Francia.
Un año después, Árbenz lo designó embajador en El Salvador. Asturias ocupó el cargo hasta 1954, cuando el derrocamiento del gobierno cambió el rumbo de su vida y de su carrera pública.
Tras el derrocamiento de Árbenz, el escritor renunció al cargo diplomático. En ese período perdió la nacionalidad guatemalteca y se exilió.
Durante el exilio vivió principalmente en Argentina, Chile e Italia, donde continuó su labor literaria.
En 1966 recuperó la nacionalidad guatemalteca y volvió al servicio diplomático. Ese año, el presidente Julio César Méndez Montenegro lo nombró embajador de Guatemala en Francia.
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La diplomacia y su reconocimiento internacional
Un año después de asumir la embajada en Francia, Asturias recibió el Premio Nobel de Literatura. La distinción, que obtuvo en 1967, reconoció su aporte a las letras universales.
El galardón dio mayor proyección internacional a la cultura guatemalteca y a las historias, tradiciones y realidades sociales que el autor plasmó en sus libros.
Su labor en el exterior también abarcó encuentros de escritores, congresos y actividades culturales. A lo largo de su vida mantuvo vínculos con intelectuales de América y Europa, lo que contribuyó a difundir su obra y acercar la literatura latinoamericana a nuevos públicos.
Asturias dejó el cargo de embajador en 1970 y permaneció en Europa.
Falleció el 9 de junio de 1974 en Madrid, España, a los 74 años. Sus restos permanecieron en el cementerio Père-Lachaise, en París, hasta su exhumación el 20 de octubre de 2026. Una réplica de la estela 14 de El Ceibal, Petén, identifica su tumba.
Su trayectoria diplomática forma parte de un legado que va más allá de sus libros. Representó al país en el exterior, atravesó cambios políticos que marcaron su vida y alcanzó el reconocimiento mundial con Guatemala como referencia central de su obra.
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