Ciudad de Guatemala, 18 oct (AGN). – En el corazón del Centro Histórico, donde la ciudad hace más ruido, hay un edificio que aprendió a guardar silencio. Entrar a la Biblioteca Nacional es como abrir el baúl de la abuela de toda la nación, donde pacientemente esperan libros, que desean contarte miles de historias. La Biblioteca fue inaugurada un 18 de octubre de 1879 durante el gobierno de Justo Rufino Barrios.
Los primeros libros que conformaron la biblioteca nacional provenían de fondos de distintas hermandades eclesiásticas, colecciones de “La Sociedad de Amigos del País” y parte de la biblioteca de la universidad de San Carlos de Guatemala.
El edificio de la Biblioteca Nacional
La estructura que hoy conocemos como la “Biblioteca Nacional” es el recinto final, donde se resguarda un sinfín de párrafos, escritos hace cientos de años, un edificio inaugurado un 14 de septiembre 1957, ubicado en la 5ª avenida 7-26 de la zona 1 capitalina, el cual fue diseñado específicamente para albergar miles de libros, y con el tiempo se convirtió en un referente de conocimiento y sabiduría.
Por sus características funcionales, el edificio tenía un aspecto muy sombrío, por lo que se agregó en su fachada un mural que estuvo a cargo del gran maestro Efraín Recinos, utilizando la técnica de alto relieve de concreto. Se utilizaron concreto, cemento, granito de piedra de mármol, cemento blanco y hierro.

El histórico “Fondo Antiguo”
Nos adentramos en el “Fondo Antiguo”, el recinto más protegido de la Biblioteca Nacional. Se trata de una invaluable colección de obras con varios siglos de antigüedad, consideradas un verdadero tesoro bibliográfico nacional. Su joya más antigua: un volumen que data del año 1494, un incunable con características “raras”, ya que carece de letras capitales en los inicios de los textos, una técnica artesanal que se utilizaba en aquellos años.

En el fondo antiguo, se encuentra también una colección es de fotografías antiguas, en una de ellas se encuentra antiguo Cine Lux, hoy Teatro Lux. Pero es más que un edificio, es una ventana a cómo eran las calles de Guatemala. Para datar una foto hay que entrar en ella. El carro nos da una pista, pero lo que no falla es la cartelera. Las películas solo se estrenan una vez. Otro detalle: no hay semáforos, no hay señales. En el centro de la calle, parado en su banco, está un policía de tránsito. Él era el semáforo. Su banco decía: “Tome su derecha”.
Esta foto no tenía leyenda. Por eso hay que leerla. Meterse en ella para que nos cuente su historia.

El ejemplar más pequeño de la sala —y posiblemente de toda la biblioteca— es un diminuto manual de oración para niños, similar a los catecismos que se entregan para la primera comunión. Debido a su fragilidad, se resguarda en un estuche especial. Se trata de una caja de conservación, un sistema que se utiliza para proteger aquellos libros que presentan cierto grado de deterioro y en los que, tras una evaluación técnica, se determina que es más conveniente optar por la conservación preventiva que por una restauración completa.

La colección personal del expresidente Juan José Arévalo, donada por él mismo a la Biblioteca Nacional en los años ochenta, destaca por ser única: aunque incluye libros de los años cuarenta y ochenta, su valor está en las anotaciones manuscritas que dejó en ellos. En una fotografía, por ejemplo, escribió “quizá esté yo en la masa junto a Diego”, testimonio de su participación en el evento y de su hábito de documentarlo todo. Esas notas y sus referencias cruzadas —como “esta parte me servirá para mi libro tal”— han permitido conocer su pensamiento y su método de trabajo.

Para visitar la biblioteca nacional
El acceso a la Biblioteca Nacional es libre y sencillo: basta con presentar el DPI y llenar un registro de visitantes. Una vez adentro, un bibliotecario orienta al usuario según su consulta, ya sea al área infantil, a la sección de Referencia o a la colección Guatemala, entre otras. Los visitantes pueden consultar el fondo bibliográfico, llevar sus propias lecturas o trabajar con su computadora en un ambiente tranquilo.
La institución permanece abierta de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas, con actividades culturales extendidas hasta las 17:00 horas y algunos sábados. La programación puede consultarse en las redes sociales como Biblioteca Nacional de Guatemala y en la página del Ministerio de Cultura y Deportes.

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