Ciudad de Guatemala, 23 jul (AGN).- Hay decisiones que cambian una vida para siempre. Para Tabita Gaitán, todo comenzó lejos de una cancha de squash. Durante dos años practicó natación, hasta que sintió la necesidad de buscar un nuevo reto. Sin imaginarlo, encontró el deporte que terminaría convirtiéndose en su pasión y en el camino para representar a Guatemala en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Cuando tomó por primera vez una raqueta creyó que sería sencillo. Bastaron unos minutos para descubrir que estaba equivocada.
Recuerdo que me propuse no salir de la cancha hasta aprender a golpear correctamente la pelota. Gracias a un entrenador pakistaní que creyó en mí y me introdujo a este deporte, encontré una disciplina que me apasionó desde el primer momento y que terminó convirtiéndose en una parte muy importante de mi vida.
María Renee Wong y el orgullo de representar a Guatemala en Santo Domingo 2026
Orgullo de Representar | Tabita Gaitán y el sueño de dejar huella con Guatemala en Santo Domingo 2026
Ese espíritu de no rendirse ha marcado toda su carrera. Porque detrás de la clasificación a unos Juegos Centroamericanos y del Caribe no existen atajos.
El boleto lo consiguió junto a la selección nacional durante el Campeonato Panamericano Mayor de Río de Janeiro, un resultado que fue la recompensa de muchos años de esfuerzo.
Muchas personas piensan que la clasificación se logra en cuestión de semanas, pero la realidad es que es el resultado de años de trabajo constante. Desde que formo parte de la selección mayor entendí que siempre hay que estar preparada para cualquier reto. La clave ha sido mantener el objetivo claro, ser consciente de cada decisión y hacer las cosas con pasión, compromiso y amor por lo que uno hace.
Para Tabita, clasificar significó mucho más que asegurar un lugar en Santo Domingo.
Fue un gran logro para todo el equipo. Veníamos motivados por los resultados obtenidos previamente y para mí fue un momento muy especial. Representar a Guatemala siempre ha sido uno de mis mayores orgullos. Poder llevar el nombre del país en alto y contribuir a hacer historia dentro de nuestro deporte es algo que valoro profundamente.
Su preparación tampoco se limita a entrenar dentro de la cancha. La seleccionada nacional compara el proceso con llenar un frasco de arena: cada entrenamiento, cada competencia y cada aprendizaje representan un pequeño grano que poco a poco construye al atleta.
He trabajado especialmente en mi condición física para ser más fuerte, explosiva y resistente. También he dedicado mucha atención al aspecto psicológico, porque en el squash mantener la concentración es fundamental. Además, he fortalecido mis procesos de recuperación y sigo trabajando junto a mi entrenador para potenciar al máximo mis capacidades.
Tabita Gaitán y el sueño de dejar huella con Guatemala en Santo Domingo 2026
Pero el camino también ha estado lleno de obstáculos. En Santiago 2023 tuvo que disputar los dobles mixtos en una posición poco habitual después de que su compañero sufriera una caída durante un entrenamiento. A pesar de las circunstancias, consiguieron una medalla de bronce. Al mismo tiempo, estaba por graduarse de bachillerato, combinando las exigencias deportivas con las académicas. Más adelante, en Asunción, compitió con un espasmo muscular que arrastraba desde Guatemala.
Gracias al apoyo de mi familia, fisioterapeutas, entrenadores y todo el equipo que estuvo pendiente de mí, pude seguir adelante y dar lo mejor dentro de la cancha. Esos momentos me recordaron que detrás de cada atleta hay muchas personas que contribuyen a que podamos seguir luchando por nuestros objetivos.
Si hay algo que sostiene cada paso de Tabita es su familia. Sus padres y su abuelita materna han sido el motor que la impulsa a seguir adelante. De ellos aprendió la paciencia, la resiliencia y el coraje. Pero hay una persona que continúa acompañándola incluso desde la distancia.
Mi papá falleció hace siete años, pero su ejemplo sigue presente en cada paso que doy. Él me enseñó a hacer las cosas con pasión, humildad, amor y entrega. Hoy trato de honrar su memoria construyendo un legado que haga sentir orgullosa a mi familia. Siempre digo que él es mi estrella, la que me guía y me impulsa a seguir luchando por mis sueños.
Por eso, cuando viste el uniforme azul y blanco, entiende que ya no juega únicamente por ella.
Representar a Guatemala es uno de los mayores honores de mi vida. Cada vez que entro a una competencia con los colores de mi país siento una enorme responsabilidad, pero también un profundo orgullo. No compito únicamente por mí, sino por todas las personas que forman parte de Guatemala y que sueñan junto a nosotros.
En Santo Domingo 2026 cumplirá uno de los sueños que imaginó desde que tomó una raqueta por primera vez. Serán sus primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe y quiere disfrutarlos al máximo, enfrentarse a las mejores jugadoras de la región y luchar por una medalla en dobles o por equipos.
Sin embargo, más allá del podio, tiene claro cuál será su mayor victoria. Salir de la cancha sabiendo que entregó todo por Guatemala. A quienes hoy comienzan a construir sus propios sueños les deja un mensaje que resume su historia.
El deporte puede convertirse en un puente hacia una mejor vida. Que nunca dejen de confiar en Dios, que sueñen en grande, trabajen con disciplina y aprovechen cada oportunidad. Habrá momentos en los que parecerá más sencillo rendirse, pero es precisamente ahí donde comienzan las experiencias que más nos transforman.
Porque para Tabita Gaitán, representar a Guatemala no se mide únicamente en victorias o medallas. Se mide en cada entrenamiento, en cada sacrificio, en la familia que nunca dejó de creer y en la pasión con la que entra a la cancha. Esa es la verdadera esencia de Orgullo de Representar.
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