Ciudad de Guatemala, 14 may (AGN).- ¡Y se armó la quiniela! La mayoría iba por Brasil. Los ídolos brasileños con el jogo bonito atraían la atención, sobre todo Edson Arantes do Nascimento, que el mundo conocía como Pelé, y era reconocido por la inmensa mayoría de guatemaltecos que, además, estaban deslumbrados por aquel equipo que llenaba los ojos con un espectáculo que elevó al máximo el nivel del futbol.
Aún se recuerda aquella selección que ganó en México 70, la copa Jules Rimet, que los coronó campeones mundiales cuando el astro brasileño O Rei Pelé comandaba un equipazo:
- portero: Félix
- defensas: Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everardo
- medio campo: Clodoaldo, Tostao, Gerson
- delanteros: Jairzinho, Pelé y Rivelino
- guiados por Mario Lobo Zagallo
Ese equipo en la final arrolló a Italia 4 goles a 1, desplegando un juego atractivo, dinámico lleno de magia de aquellos futbolistas inolvidables que elevaron al cielo mexicano una de las más grandes demostraciones de sintonía colectiva que quedaron para siempre en la historia de este deporte.
Aún se recuerda una imagen en la que Pelé, luego de anotar un golazo, es cargado por uno de sus compañeros, después dieron la vuelta olímpica al campo del Estadio Azteca con la copa Jules Rimet. Ese equipo era el gran recuerdo de la gente que pudo disfrutar de la verdeamarela en su máxima expresión.
Yo los admiraba como una inmensa mayoría que veíamos ese torneo a través de la televisión abierta que transmitió ese mundial mexicano. Y allí creció la pasión por el scratch brasileño.
El Mundial del 78 en Argentina
Cuando se anunció en Alemania, sede del Mundial de 1974, que Argentina sería la sede del Mundial de 1978, fue una época en la que me había acostumbrado a leer la revista El Gráfico, y cada semana iba a la zona 10 a comprar (en una carnicería cuyo dueño era argentino) esta publicación que era la mejor de todas las deportivas de ese tiempo.
Y allí empecé a seguir a la selección que dirigía César Luis Menotti. Esos años previos al mundial, empezaba a brillar en los campos argentinos un pequeño jugador de 16 años: Diego Armando Maradona, quien al final quedó fuera de la selección de ese tiempo.
Le di seguimiento a la preparación del equipo albiceleste, en la que destacaba Fillol como portero, los defensas eran Olguín, Galván, Passarella, Tarantini; en el medio campo estaban Ardiles, Gallego; como delanteros figuraban Kempes, Bertoni, Luque y Ortiz. Ellos vencieron en la final a Holanda, 3 a 1.
Argentina campeona del Mundo
Pero ya me adelanté. Volvamos al principio. ¡La quiniela! El grupo de reporteros, fotógrafos y personal administrativo del diario decidimos hacer una quiniela para elegir al ganador de ese mundial. Todos apostaron por Brasil, menos yo. Mi equipo era Argentina. Y ganó. Y yo con ellos.
Fue un mundial llenó de cierta controversia, sobre todo, cuando el equipo argentino necesitaba golear a Perú para pasar de ronda. El resultado fue 6 a 0 a favor de la albiceleste, partido disputado en el Estadio de Rosario Central. ¿Cuál fue el motivo? Los argentinos necesitaban 4 goles para clasificar a la final de la Copa y ese resultado dio lugar a denuncias de que los peruanos se habían dejado ganar.
¿Pero que generó semejante malestar? Que Brasil terminó invicto el torneo, pero no llegó a la final. ¿Por qué?, por diferencia de goles. Argentina para clasificar necesitaba 4 goles y metió 6, dejando a los brasileños frustrados, enojados y sospechando de los peruanos. Su entrenador, Claudio Coutinho, se proclamó campeones morales.
A esto después se sumó la versión que se trató de tapar el triunfo argentino, con aquello de que el gobierno del dictador Videla había tenido que ver con el resultado para ocultar un poco la mancha negra de su terrible administración. En la sala de redacción, como comprenderán, las discusiones eran constantes señalando que se había perjudicado a los brasileños y favorecido a los argentinos. Yo callaba y gozaba en silencio.
Ese día de la final, todos estábamos expectantes. Brasil eliminado. Holanda, la famosa Naranja Mecánica, clasificó a la final y terminó perdiendo por segunda vez la oportunidad de salir campeones (habían sido vencidos por Alemania, cuatro años antes, con otro frustrado resultado de 2-1).
En la final, el pozo de la quiniela creció, era de mucha plata, guita, pisto, pasta. Yo, el convencido de que ese dinero sería mío. Y así ocurrió. Los que le iban a Brasil se volvieron seguidores de Holanda y deseaban ver la derrota argentina. Así que pusieron su dinero por la Oranje team.
El triunfo de Argentina significó la primera Copa del Mundo, que luego volviera a ganar por segunda vez en México 86, y la última en el mundial de Qatar, cuando venció a Francia en la tanda de penaltis.
Hoy, a las puertas de otro mundial, Argentina es una más entre un abanico selecto de selecciones que son verdaderas aspirantes al cetro. ¿Repetir? Siempre será difícil cuando hay enfrente otras potencias como Francia, Brasil, España, Alemania, Países Bajos, Inglaterra, Portugal, Marruecos, Senegal… o bien, una selección sorpresa que nos saque de nuestra ensoñación que solo los grandes pueden.
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