Ciudad de Guatemala, 16 sep (AGN). – El Sistema Penitenciario (SP) enfrenta uno de sus principales desafíos: una población que supera ampliamente la capacidad instalada de los centros de detención. Actualmente, las 24 cárceles del país albergan a más de 24 mil personas privadas de libertad, mientras la institución cuenta con alrededor de 4 mil agentes penitenciarios distribuidos en turnos.
Para las autoridades, el problema no se limita al número de internos. La antigüedad y las limitaciones de infraestructura también dificultan la separación adecuada de quienes cumplen prisión preventiva, quienes ya tienen una condena y aquellos considerados de mayor peligrosidad.
Una población que necesita ser segmentada
Uno de los cambios planteados por el SP es establecer una clasificación de los privados de libertad, del uno al cinco, de acuerdo con su nivel de peligrosidad.
La medida busca que las personas sean ubicadas tomando en cuenta factores como el tipo de delito y su perfil, con el propósito de reducir la convivencia entre internos con diferentes niveles de riesgo.
La segmentación también está relacionada con el objetivo de evitar que integrantes de estructuras criminales mantengan capacidad de coordinación desde los centros carcelarios. Autoridades de seguridad han señalado que líderes de pandillas continúan vinculados con actividades como extorsiones y otros delitos desde prisión.
Se trasladó a 11 privados de libertad desde el Centro de Detención Los Jocotes, Zacapa, a otros centros. “Este operativo desarticula una estructura criminal que operaba en el centro. La respuesta ha sido firme y contundente”, Jorge López Dellachiessa, Director General del la DGSP pic.twitter.com/zMWmCjfQQ2
— Sistema Penitenciario de Guatemala (@_SPGuatemala) August 20, 2026
Tecnología para recuperar el control
La estrategia penitenciaria contempla también una modernización de los controles internos.
Entre las acciones previstas se encuentran sistemas biométricos para la identificación de privados de libertad y visitantes, cámaras de videovigilancia y un centro de monitoreo que permita supervisar los 24 centros penitenciarios.
A estas medidas se suman las requisas focalizadas, que han permitido localizar teléfonos, armas, drogas y otros objetos prohibidos dentro de los penales. En una diligencia realizada en marzo, por ejemplo, fueron decomisadas armas de fuego, municiones, dispositivos móviles, tarjetas SIM y otros equipos en el Centro de Detención de Máxima Seguridad para Hombres Renovación I, en Escuintla.
Según el director del SP, Jorge López Dellachiessa, este tipo de operativos también ha contribuido a disminuir las extorsiones. En agosto, el funcionario informó que las requisas focalizadas habían incidido en una reducción del 33 % de este delito.
Nuevas cárceles para reducir la sobrepoblación
La ampliación de la infraestructura constituye otro de los componentes de la estrategia.
En Morales, Izabal, se construye el Centro de Cumplimiento de Condena de Máxima Seguridad El Triunfo, en un terreno recuperado mediante un proceso de extinción de dominio. El proyecto está a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y está destinado a personas privadas de libertad consideradas de alta peligrosidad.
El Gobierno también contempla un segundo centro penitenciario en Masagua, Escuintla. De acuerdo con el Ministerio de Gobernación, este proyecto avanzó luego de superar procesos administrativos relacionados con su fase de pre inversión.
Estas nuevas instalaciones buscan ampliar la capacidad disponible y, al mismo tiempo, generar espacios que permitan aplicar protocolos de seguridad diferenciados.
“Hoy, con el respaldo del presidente Bernardo Arévalo y bajo el liderazgo de los ministros de Gobernación y Defensa, el país dio un paso histórico instalando la primera piedra del Centro de Máxima Seguridad El Triunfo” Jorge López Dellachiessa, director general de la #DGSP pic.twitter.com/mt49I2jiFZ
— Sistema Penitenciario de Guatemala (@_SPGuatemala) March 28, 2026
El desafío también está fuera de las cárceles
La reducción de la población penitenciaria no depende únicamente de construir nuevos espacios.
El director del Sistema Penitenciario ha señalado la existencia de personas que podrían acceder a mecanismos de libertad anticipada o a regímenes progresivos, además de casos de privados de libertad que ya cumplieron su condena pero permanecen recluidos por situaciones administrativas pendientes.
Esta situación coloca al sistema penitenciario ante un reto que involucra también al ámbito jurídico y administrativo.
Una estrategia de tres vías
La transformación penitenciaria plantea, en conjunto, tres líneas de acción: mejorar los centros existentes, ampliar la infraestructura y separar a los privados de libertad según su perfil.
A esto se suma el fortalecimiento de la guardia penitenciaria y la incorporación de herramientas tecnológicas para reforzar los controles. El Sistema Penitenciario también impulsa la profesionalización de sus agentes como parte de las medidas para prevenir la corrupción y evitar vínculos indebidos con los internos.
El objetivo final es que las cárceles no sean únicamente espacios de reclusión, sino centros donde exista mayor control sobre la población privada de libertad y se reduzca la posibilidad de que estructuras criminales mantengan operaciones desde el interior.
🔒 Control Territorial Penitenciario:
Operativo interinstitucional de requisa en Granja Pavón, liderado por la Fuerza Élite de la DGSP, con apoyo de Ejército.
Se inspeccionan ranchos en el perímetro en busca de indicios de actividad criminal.#ControlYOrden pic.twitter.com/7u4qq0C0DN— Sistema Penitenciario de Guatemala (@_SPGuatemala) August 26, 2026
Con información del DCA
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