Ciudad de Guatemala, 30 ene (AGN).- Cuando parecía que el Abierto de Australia ya tenía dueños nuevos, Novak Djokovic volvió a romper el guion. El serbio resistió, peleó y recordó por qué es leyenda viva del tenis al derrotar a Jannik Sinner en una batalla de cinco sets: 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4, tras más de cuatro horas de guerra pura en Melbourne.
WHAT DID WE WITNESS?! 🤯
We were treated to two truly epic men’s singles semifinals 😲 pic.twitter.com/Pln8xXnET6
— #AusOpen (@AustralianOpen) January 30, 2026
Djokovic se cita con Alcaraz en la final del Australian Open
El número uno histórico de Grand Slam, con 24 títulos mayores, frenó al italiano que le había ganado los últimos cinco duelos y se metió, por undécima vez, en la final del torneo que ha hecho suyo. Cuando el físico parecía jugar en su contra y la juventud de Sinner presionaba sin descanso, Djokovic tiró de experiencia, cabeza fría y corazón gigante.
A sus 38 años, el balcánico se convirtió en el segundo jugador en la Era Abierta en alcanzar una final de Grand Slam con esa edad o más, algo que solo había logrado Ken Rosewall. Pero Novak no está para estadísticas decorativas: está para seguir haciendo historia.
El partido fue un pulso constante. Sinner impuso potencia, velocidad y 26 aces, pero nunca logró soltar a Djokovic. El serbio jugó a su ritmo, administró energías, aguantó los golpes y esperó el momento justo para morder. Y cuando llegó, no perdonó.
Con esta victoria, Djokovic disputará su final número 38 de Grand Slam, ampliando su propio récord, y buscará su título 25, cifra que lo dejaría como el máximo ganador de grandes en la historia, sin distinción de género. Del otro lado de la red estará Carlos Alcaraz, que también sobrevivió a una maratón brutal de cinco horas y media frente a Alexander Zverev. Juventud, potencia y ambición contra experiencia, resiliencia y legado.
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