Ciudad de Guatemala, 7 feb (AGN). – El inicio del año escolar conlleva cambios significativos en los horarios y actividades diarias de niños y adolescentes, por lo que establecer rutinas y garantizar un descanso adecuado resulta clave para afrontar el nuevo ciclo escolar de manera saludable, informó el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).
Selvin Chan, del Programa de Salud Mental del MSPAS, explicó que durante el regreso a clases los estudiantes deben readaptarse a horarios más estructurados, lo que implica levantarse temprano, cumplir con jornadas escolares completas y realizar tareas en casa. Ante este escenario, contar con rutinas claras permite que tanto el cuerpo como la mente se ajusten de forma gradual.
El especialista recomendó que padres y cuidadores comiencen a ajustar los horarios de sueño de los niños una o dos semanas antes del inicio de clases. Asimismo, señaló que reducir el tiempo frente a pantallas como televisión, videojuegos o teléfonos celulares, especialmente durante la noche, facilita la conciliación del sueño.
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Alimentación y tareas
Otro aspecto importante es la alimentación. Evitar cenas pesadas y optar por alimentos ligeros contribuye a una mejor digestión y favorece un descanso reparador. De acuerdo con el MSPAS, dormir entre siete y ocho horas diarias es fundamental para que los estudiantes mantengan un buen rendimiento académico y físico.
En cuanto a las tareas escolares, Chan destacó la importancia de organizar el tiempo, tomando en cuenta factores como el tráfico y las largas jornadas diarias. En ese sentido, sugirió adelantar tareas durante el fin de semana y asignar actividades sencillas que los niños puedan hacer de manera autónoma, dejando la revisión para cuando los padres estén disponibles.
Además, integrar actividades previas al inicio de clases, como la lectura de un libro o recordar experiencias positivas del ciclo anterior ayuda a retomar la rutina sin generar sobrecarga emocional. Estas acciones permiten que el regreso a clases sea progresivo y ordenado.
Finalmente, el especialista subrayó que las rutinas no solo aplican para niños y adolescentes, sino también para las familias. Mantener horarios estables de sueño, estudio y descanso contribuye a un entorno más organizado y saludable, lo que previene el cansancio, el desorden y el bajo rendimiento durante el ciclo escolar.
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