Ciudad de Guatemala, 21 feb (AGN).- El Programa de Alimentación Escolar continúa consolidándose como una de las estrategias más amplias de cobertura social en el país, al garantizar que todos los estudiantes del sector oficial reciban alimentos preparados bajo criterios nutricionales y adaptados a sus contextos regionales.
Durante una entrevista, el viceministro técnico de Educación, Francisco Cabrera, destacó que el éxito del programa radica en que cuenta con una ley específica que lo regula, define su funcionamiento y asegura los fondos necesarios para su ejecución. Además, se subrayó que ningún estudiante del sector oficial queda excluido del beneficio.
Uno de los elementos clave que mencionó fue la participación de los padres de familia, especialmente de las madres, quienes se organizan para preparar los alimentos en los centros educativos. Esta coordinación se efectúa a través de las organizaciones de padres de familia (OPF), encargadas de administrar los recursos que el Ministerio de Educación traslada para la compra de los ingredientes e insumos.
Menús que gustan y nutren
Entre las experiencias compartidas, compartió que uno de los platillos que han tenido buena aceptación entre los estudiantes es el conocido chomín, una preparación popular que, además de ser del agrado de los niños, aporta valor nutricional.
Asimismo, en regiones donde existe abundancia de frutas, las escuelas han incorporado combinaciones variadas en los menús diarios, aprovechando los productos disponibles en el mercado local. Esto permite ofrecer opciones frescas y adaptadas a la temporada.
Cabrera explicó que los menús son diseñados por nutricionistas con formación especializada, pero también son validados por los estudiantes. A través de ejercicios de revisión, una muestra de alumnos puede opinar si un alimento les gusta, si lo consumiesen o si desean verlo incluido en el menú.
La educación es el mejor regalo.
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Adaptación a la región
El programa no opera con un menú único para todo el país. Existen múltiples opciones disponibles que se ajustan a las condiciones regionales, la disponibilidad de productos y las costumbres alimentarias de cada comunidad.
Además, los padres y madres que preparan los alimentos pueden variar las recetas respetando los lineamientos nutricionales, pero incorporando formas de preparación propias de cada región.
Las autoridades recalcaron que esta combinación de respaldo legal, financiamiento garantizado, supervisión técnica y participación comunitaria ha permitido que el programa no solo asegure la cobertura total en el sector oficial, sino que también ofrezca alimentos que los estudiantes efectivamente consumen y disfrutan.
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