Ciudad de Guatemala, 6 mar (AGN).- A lo largo de la historia, los atletas de alto rendimiento han colocado el nombre de Guatemala en lo más alto del podio, gracias a ese trabajo y dedicación que caracteriza a quienes sueñan en grande. Ese mismo impulso define a Bárbara Morales, quien ha construido su carrera deportiva sobre el tatami y que hoy comparte su historia en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Desde pequeña, su energía marcaba el ritmo. Mientras esperaba que su hermana saliera de clases de ballet, sus padres decidieron que necesitaba canalizar esa inquietud. El destino la llevó a una clase de prueba en la federación de karate y ahí comenzó todo.
Inicié porque era una niña muy inquieta y teníamos que esperar a que mi hermana saliera de sus clases del ballet y mis papás tomaron la decisión de que tenía que hacer algo para pasar el rato y la primera federación que visité fue la de karate, hice clase de prueba y me encantó.
Hoy, además de competir, también forma a nuevas generaciones. Es entrenadora de niños que la miran no solo como atleta, sino como referente. Y en esa dualidad de competidora y guía, encuentra una de sus mayores satisfacciones.
Me llena de orgullo representar a mi país, ser de los pocos guatemaltecos que tenemos la oportunidad de representar a Guatemala y de poderlo hacer dignamente, soy entrenadora y manejo grupos de niños; poder apoyarlos a lograr sus objetivos y mejorar sus vidas mediante el karate, es lo mejor que me ha dado el deporte.
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Día Internacional de la Mujer 2026
Lo que empezó como una actividad para pasar el tiempo, se convirtió en una pasión y en un proyecto de vida. Con el paso de los años, entendió que el karate no solo forma atletas, forma carácter. Como toda historia de alto rendimiento, la de Bárbara también tuvo momentos de incertidumbre. El inicio del ciclo olímpico 2022 marcó un punto de inflexión. La pandemia alteró el calendario deportivo y los Juegos Centroamericanos fueron cancelados. A la par, los problemas económicos tocaron su puerta y el retiro pasó por su mente.
Antes de iniciar el ciclo olímpico en 2022 necesitaba mejorar mis ingresos, ya que con los que contaba no me alcanzaba, eso hizo que estuviera al borde de retirarme. Tuve la dicha de que se me presentara la oportunidad de ir a los Juegos Bolivarianos, di lo mejor de mí, me preparé y, principalmente, disfruté del proceso, gracias a esa competencia sigo acá en el deporte.
Esa decisión de no rendirse cambió su historia. Desde entonces, resurgió con fuerza, conquistando medallas en Juegos Centroamericanos, Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos y Bolivarianos, además de alcanzar un tercer lugar en una serie mundial. Cada logro lleva detrás sacrificios invisibles.
Soy una atleta muy comprometida, me gusta dar todo en cada entreno y disfrutarlos. Me da satisfacción, las lesiones, mudarme de casa para poder tener una mejor calidad de vida y de atleta para poder rendir mejor.
Bárbara entiende que el éxito no es casualidad, es constancia. Es levantarse después de cada caída y recordar por qué se empezó.
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Mujeres en el deporte guatemalteco
En el marco del Día Internacional de la Mujer 2026, su mensaje va más allá de las medallas. Habla a las niñas que sueñan, a las jóvenes que dudan y a las mujeres que luchan por abrirse espacio en cualquier ámbito.
A las niñas les diría que sueñen en grande, crean en ustedes, tienen todo para escribir sus metas y lograrlas. Dejen de lado las redes sociales, inviertan su tiempo en estudiar, deporte o arte.
Aunque tiene ya una carrera llena de éxitos y superación, Bárbara tiene claro que su meta es seguir luchando por dejar huella en el deporte nacional.
Me gustaría, cuando deje el deporte, continuar en este ámbito apoyando en cualquier área a la niñez y adolescencia para que haya más atletas mujeres representando a Guatemala en un futuro. Por ahora, me queda cumplir el sueño de estar en algún campeonato mundial, además de mejorar el bronce en los Juegos Panamericanos.
Bárbara Morales es prueba de que las mujeres guatemaltecas no solo compiten: resisten, inspiran y transforman. En cada combate, en cada entrenamiento y en cada niña que decide creer en sí misma, su legado ya está en construcción.
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