Ciudad de Guatemala, 30 nov (AGN).- El Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles (Cereriem) concluyó la restauración del Cristo Crucificado del siglo XVII, una joya barroca de la Catedral Metropolitana, devolviendo su estabilidad y policromía original.
Luego de varios meses de un arduo y detallado trabajo de restauración, el equipo técnico del Cerebiem del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) entregó de manera oficial el Cristo Crucificado de la Catedral Metropolitana de Santiago de Guatemala.
La imagen la recibió por el párroco José Luis Colmenares en un acto que contó con la presencia de la viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, Laura Cotí Lux.
La viceministra destacó la labor del equipo de restauración, resaltando su compromiso de preservar un oficio tan importante, y oficializó la entrega de la escultura.
El Cristo Crucificado es una escultura de tamaño natural que data del siglo XVII, la cual se caracteriza por su excepcional labor, tanto en la talla como en la encarnadura o policromía.
Estado inicial y diagnóstico avanzado
Los restauradores indicaron que la obra llegó a Cerebiem con daños significativos debido al paso del tiempo y múltiples traslados.
Entre los deterioros destacaban golpes en las piernas, espalda y brazos, así como desfases en los ensambles, falta de uniformidad en el color, oscurecimiento general y desprendimientos de policromía, agujeros y daños visibles en zonas vulnerables como hombros y torso.
La restauración se inició el 27 de enero pasado. Para complementar el diagnóstico y documentar el estado inicial, se hizo un registro fotográfico y se aplicaron herramientas de vanguardia, como luz ultravioleta, radiografías y tomografías, que permitieron verificar el buen estado interno de la madera.
Proceso de restauración, limpieza y estabilización
El proceso de limpieza fue fundamental, en el cual se retiraron capas de suciedad causadas por el polvo, humo de vela, residuos de incienso y aceites.
Posteriormente, se desensamblaron los brazos debido a su inestabilidad, por lo que se descubrieron reparaciones inadecuadas que debilitaban las uniones.
Esas áreas se limpiaron cuidadosamente, para su posterior reforzamiento y reensamblaje, a fin de asegurar la estabilidad de la imagen.
Finalmente, se trabajó en la reposición y corrección de faltantes. Algunos dedos habían sido restaurados recientemente con formas y proporciones incorrectas, por lo que fueron retirados y se tallaron nuevas piezas acordes al estilo original.
Historia de la escultura barroca
Esta obra barroca del siglo XVII es una de las imágenes más emblemáticas del arte religioso del país.
Aunque no hay registros precisos de su autoría, los especialistas coinciden en que fue creada en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (actualmente Antigua Guatemala).
La imagen formó parte de la Catedral de Santiago cuando se ubicaba en el Valle de Panchoy. Después de presidir la capilla del Seminario Mayor Arquidiocesano, regresó a su lugar de honor en el Altar Mayor de la Catedral de Santiago de Guatemala, en la zona 1 de la capital del país, a finales de la década de 1980 por solicitud del arzobispo Próspero Penados del Barrio.
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