Ciudad de Guatemala, 07 abr (AGN). – Las calles del Centro Histórico de la zona 1 de Ciudad de Guatemala y de Antigua Guatemala se transformaron, una vez más, en escenarios de fe, tradición y fervor durante la Semana Santa 2026, donde miles de devotos acompañaron solemnes cortejos procesionales.
Desde tempranas horas, el aroma a incienso y corozo impregnó el ambiente, mientras coloridas alfombras elaboradas con aserrín teñido, flores y frutas adornaban las principales calles por donde transitaron las procesiones imágenes más veneradas del país.
En la zona 1 capitalina, el paso del cortejo de Jesús Nazareno de Candelaria Cristo Rey y la Santísima Virgen de Dolores, de la Parroquia Nuestra Señora de Candelaria reunió a cientos de fieles que, entre marchas fúnebres y rezos, cargaron en hombros una de las imágenes con mayor arraigo histórico.
La imagen de Jesús Nazareno de Candelaria destaca por ser considerada una de las tallas más antiguas de las que se tiene registro en Guatemala. Aunque se desconoce su autor, historiadores sitúan su creación en el siglo XVI.
Su mirada hacia abajo, así como su estilo pre barroco con influencia renacentista, reflejan los primeros rasgos del mestizaje artístico de la época colonial, lo que la convierte en una pieza invaluable tanto en lo religioso como en lo cultural.
Tradición y devoción en Antigua Guatemala
En paralelo, en Antigua Guatemala, las procesiones adquirieron una magnitud imponente. Calles llenas de feligreses católicos y extranjeros acompañaron el paso de consagradas imágenes como Jesús Nazareno de La Merced, de la Parroquia San Sebastián La Merced, cuyo cortejo destacó por la majestuosidad de sus andas y la coordinación de miles de cucuruchos.
Asimismo, el recogimiento se hizo presente con el Señor Sepultado de la Templo Escuela de Cristo, una de las procesiones más solemnes del Viernes Santo, cuando el silencio y la devoción marcaron el paso del cortejo entre calles tenuemente iluminadas.
El fervor continuó con el Cristo Yacente del Santuario San Felipe de Jesús, cuya procesión reunió a devotos que, con velas en mano, acompañaron el recorrido como muestra de fe y tradición heredada por generaciones.
Durante toda la semana, las muestras de religiosidad se hicieron evidentes en cada rincón, donde familias completas, cargadores, músicos y visitantes se unieron para compartir esta misma devoción.
La Semana Santa, tanto en la capital como en Antigua Guatemala, reafirmó su lugar como una de las expresiones más representativas de la fe y tradición guatemalteca, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2022.


























