Ciudad de Guatemala, 25 feb (AGN).– Las autoridades del Sistema Penitenciario han intensificado las acciones que buscan reforzar los controles de seguridad en los centros de detención del país. Las requisas focalizadas, la rotación del personal, la depuración de prácticas irregulares y el fortalecimiento de la cooperación interinstitucional e internacional forman parte de una estrategia integral que busca reducir las extorsiones, frenar el ingreso de productos ilícitos y recuperar la gobernabilidad en las cárceles.
En ese contexto, Jorge López Dellachiessa, director del Sistema Penitenciario, detalló en entrevista a la Agencia Guatemalteca de Noticias las medidas adoptadas durante su gestión, los resultados obtenidos hasta ahora y los retos pendientes, entre ellos el hacinamiento, la profesionalización de la guardia penitenciaria y la construcción de nuevas cárceles de máxima seguridad.
Hemos visto exitosas requisas, ¿qué cambió y cómo se realizan ahora?
Como Dirección General del Sistema Penitenciario, estamos ejecutando requisas focalizadas por sectores específicos, lo que nos ha dado mejores resultados que las requisas a gran escala.
Un ejemplo es la Granja Modelo de Rehabilitación Pavón, en Fraijanes, donde se desarticularon call centers de extorsión. Y se desarticuló un quiosco de venta de accesorios para celulares que ingresaban de manera ilícita.
Seguiremos encontrando productos ilícitos porque faltan sectores y centros por intervenir, pero la metodología está funcionando.
¿Se ha logrado disminuir la talacha y las extorsiones?
Se reforzaron los protocolos de seguridad y las talachas o cobros indebidos se han reducido en un 80 %, principalmente por la rotación del personal y porque ya no se asignan cargos por pagos indebidos.
En cuanto a extorsiones, han disminuido en las calles debido a la incautación de teléfonos y desmantelamiento de call centers.
Un reflejo de esto es que, en Pavón, los mismos privados de libertad están solicitando teléfonos públicos. Primero pidieron 16 y ahora solicitaron 28 más, lo que demuestra que ya no hay celulares dentro de la granja. Esto indica que las requisas focalizadas y los protocolos de ingreso de encomiendas y visitas están funcionando.

¿Cómo avanza el trabajo con Estados Unidos?
Hemos colaborado con el Gobierno de Estados Unidos y otros cooperantes internacionales, especialmente en la identificación de privados de libertad catalogados como terroristas.
Se elaboró una base de datos a partir del censo GP360, un logro histórico, ya que durante 25 años no se tenía certeza de la población reclusa.
Se registraron más de 24 mil privados de libertad, de los cuales 2 mil 545 son pandilleros catalogados como terroristas. Esto permite un mejor control y un intercambio de información más fluido con otros países.

¿Cómo avanza la mesa técnica sobre bloqueadores de señal?
Los bloqueadores actuales son obsoletos y no generan gasto porque fueron donados.
Se creó una mesa técnica con el cuarto Viceministerio de Tecnología, el Ministerio de Gobernación, telefonías, Sit (Superintendencia de Telecomunicaciones) y el CIV (Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda). Se concluyó que la única solución efectiva es que las telefonías bloqueen la señal en los perímetros de los centros.
También se busca una iniciativa de ley que obligue a las telefonías a hacerlo, con el apoyo del Congreso, para evitar extorsiones desde las cárceles.

¿Qué avances hay en la construcción de nuevas cárceles?
El Ejército de Guatemala apoyará en la construcción de la cárcel de máxima seguridad en Izabal y está proyectada otra en Masagua (Escuintla).
El hacinamiento actual (en cárceles) es del 300 %. Los 23 centros tienen capacidad para 7 mil personas, pero albergan a más de 24 mil.
Estas cárceles permitirán mejorar los protocolos de seguridad. Además, el Ejército ha apoyado como tercer anillo de seguridad, reduciendo el ingreso de productos ilícitos entre un 85 % y 90 %.
El trabajo conjunto con PNC y Ejército ha sido clave y se espera que continúe incluso después del estado de prevención.

De esta manera, López apuntó a un cambio en la forma de abordar los problemas estructurales que por décadas han afectado al sistema carcelario, especialmente el hacinamiento, la corrupción interna y el uso de centros penitenciarios como plataformas para cometer delitos hacia el exterior. La implementación de requisas focalizadas, el censo biométrico de la población reclusa, la reducción significativa de talachas y extorsiones, así como el avance en la carrera penitenciaria, son presentados como resultados concretos de esta nueva estrategia.
A ello se suma el trabajo conjunto con el Ejército de Guatemala, la Policía Nacional Civil y la comunidad internacional, así como los proyectos de construcción de cárceles de máxima seguridad en Izabal y Masagua, que buscan aliviar la sobrepoblación y reforzar los controles. Según López, el objetivo final es recuperar el control total de los centros de detención, garantizar la seguridad del personal penitenciario y contribuir de manera directa a la reducción de la criminalidad en las calles, apostando por un sistema penitenciario más ordenado, profesional y transparente.
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