Ciudad de Guatemala, 4 mar (AGN).- Las mujeres han conquistado espacios que durante mucho tiempo parecían ajenos. En Guatemala, esa lucha también se libra en las canchas. Ese es el caso de Gabriela Castañeda, atleta de flag football. Diplomática de carrera, abogada y notaria, Gabriela es una profesional que ha construido una carrera sólida, tanto en materia diplomática, como en medio de una jugada decisiva.
Su historia no es común. Actualmente se desempeña como subdirectora de Cooperación Internacional en el Ministerio de Relaciones Exteriores, un cargo que exige disciplina, preparación y carácter. Pero cuando cae la tarde, cambia el traje formal por el uniforme deportivo, manteniendo el talante decidido con el que representa a Guatemala ante el mundo.
Por eso, Gabriela se sefiere a lo que para ella significa su faceta en el deporte:
He tenido el honor de representar a mi país siendo mujer. En el deporte va más allá que competir. Es llevar el orgullo, sueños, historia y esfuerzo de muchas mujeres que han luchado por abrir estos espacios. Es demostrar que como mujeres también podemos estar en los escenarios deportivos más grandes, tomar liderazgo sin dejar de ser quienes somos. Podemos mover al país desde el deporte rompiendo estereotipos. La garra no tiene género.
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Día Internacional de la Mujer 2026
Su amor por el deporte nació en casa. Creció junto a dos hermanos en un hogar donde el balón siempre rodaba, herencia directa de su madre. El baloncesto fue el primer vínculo, pero en 2020 su historia dio un giro inesperado.
Su hermana gemela comenzó a practicar flag football y la curiosidad se transformó en pasión:
Al ver a mi hermana jugar comenzó mi intriga por conocer más del deporte. Tiene mucha garra, intensidad, pasión y disciplina.
El flag football, una modalidad derivada del fútbol americano pero sin contacto físico, exige velocidad, estrategia y lectura de juego. En lugar de derribar al rival, la defensa debe retirar una de las cintas (flags) que el jugador ofensivo lleva en la cintura para detener la jugada. Es un deporte explosivo, técnico y mentalmente demandante. Y ahí, en medio de esa intensidad, Gabriela encontró otro escenario para representar al país.
No ha sido sencillo. Sus jornadas como diplomática suelen extenderse más de lo previsto. Reuniones, seguimiento a agendas bilaterales con México, Estados Unidos, países de Asia, África y Oceanía, representación en escenarios multilaterales en Nueva York, Ginebra y Chile. También cargos en integración, derechos humanos y cooperación internacional. Una agenda que fácilmente podría consumir cualquier espacio personal.
Pero ella decidió no renunciar a ninguna de sus dos pasiones:
En los obstáculos puedo comentar el tiempo. Mis jornadas laborales suelen extenderse demasiado, sin embargo, acomodo mi agenda para dar lo mejor de mí y rendir al máximo en cada área de mi vida.
Camina con dos facetas que lejos de competir entre sí, se complementan. La diplomática que negocia y construye puentes, la atleta que corre rutas, defiende jugadas y levanta la voz por más espacios para las mujeres. En el plano deportivo, formar parte de la selección nacional de flag football es, para ella, el mayor logro.
Más allá de las medallas, es el significado:
Luchar por tu país haciendo lo que más te gusta es increíble. Es un nerviosismo, una alegría e inclusive un pequeño estrés complicado de explicar.
Ha sido campeona en la liga nacional con su club, ganó el Torneo Cuatro Naciones y conquistó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos 2025 (que tuvieron como subsede Panamá). Pero cuando se le pregunta por su mayor logro, responde sin titubeos:
Mi logro es formar parte de la selección. Cuando estás en la cancha te das cuenta de que estás en el lugar correcto, donde tienes que dejarlo todo por tu país.
Mujeres en el deporte guatemalteco
A sus 36 años, Gabriela no solo ha representado a Guatemala en el ámbito diplomático y deportivo. También representa una generación de mujeres que ocupan su lugar con firmeza.
Su historia también es la de un deporte que comienza a abrirse paso en el país. El flag football aún no tiene la visibilidad de otras disciplinas, pero cada torneo, cada entrenamiento y cada niña que se anima a probarlo, construye un nuevo capítulo.
El ver cómo las personas admiran el flag es algo único. Va más allá de dar a conocer el deporte, es demostrar que las mujeres también podemos practicarlo. Estamos rompiendo estereotipos. Algunos dicen que no es para mujeres, pero el legado que estamos dejando vale más que cualquier medalla.
En el marco del Día Internacional de la Mujer 2026, Gabriela Castañeda envía un mensaje claro y directo:
A las niñas les diría que sueñen, que no tengan miedo de ocupar sus espacios en el deporte. No es solo para hombres. Es para quienes se atreven a luchar. Seguramente habrá obstáculos por el hecho de ser mujeres, pero tenemos capacidad y cualidades. Aprovechen cada entreno, porque es algo que se construye con sacrificio.
Gabriela no busca aplausos fáciles. Busca impacto. Quiere que cuando una niña la vea competir, imagine su propio nombre en esa camiseta azul y blanco. Quiere que el talento femenino sea visible, respetado y respaldado.
Su historia demuestra que se puede servir al país en el campo diplomático y también en una cancha. Que se puede negociar acuerdos internacionales y al mismo tiempo, defender una jugada con la misma convicción. Que la estrategia del trabajo diplomático y la intensidad del deporte no son opuestas, sino complementarias.
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