Hsinchu, 10 abr (AGN).- Durante un encuentro con los directivos del Instituto de Investigación en Tecnología Industrial (ITRI, por sus siglas en inglés) y el museo del mayor fabricante de semiconductores del mundo, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), se observó a través de la lente de la República de China (Taiwán) cómo Guatemala puede unirse a esta valiosa cadena.
Los chips se encuentran en todo lo que nos aporta una función tecnológica, desde el encendido de un ventilador hasta la más novedosa función de un vehículo autónomo o la operatividad de la más minúscula cámara de los dispositivos de la medicina moderna. Y en un mundo en constante revolución tecnológica, la efusiva demanda del mercado de la inteligencia artificial ha multiplicado el éxito de esta industria y su consolidación como pieza clave en el mundo del presente y, aún más, del futuro.
La cadena de los semiconductores se divide en tres grandes campos: el diseño, la fabricación y el ensamblaje. Y para la creación de los chips, cualquiera que sea su tamaño o función, todo empieza con el dióxido de sílice (SiO2), conocido como silicio, extraído de la arena.
El antecedente taiwanés
Para entender cómo la República de China (Taiwán) cambió su rumbo, hay que viajar décadas atrás, a los 70, cuando abrazó un proyecto de país para transitar de un panorama agrícola y rural hacia uno revolucionado y digital, que la propulsó hacia la actualidad como el líder mundial en este campo y que conllevó el bienestar de la población taiwanesa.
Esto comenzó a partir de la cooperación con Estados Unidos para la transferencia de conocimiento con la formación de ingenieros en esta industria y que funcionasen como un semillero de conocimiento al regresar a Taiwán. A su regreso, el Gobierno invirtió en la creación de ITRI (1973), una institución fundamental en este cambio que funciona invirtiendo en investigación y desarrollo para la expansión tecnológica.
A 53 años de la creación de ITRI, su presidente, doctor Pei-Zen Chang, enfatiza que este proyecto de país permitió elevar más de 50 veces el producto interno bruto, demostrando su éxito para el desarrollo.
En la actualidad, ITRI funciona con 60 % de fondos públicos y 40 % del sector privado, en una conjunción de intereses nacionales que busca invertir en proyectos prometedores para mantener el ritmo de crecimiento en un mundo demandante y en constante innovación.
Además, el Gobierno taiwanés incentivó la creación de parques tecnológicos, un formato que acerca a las empresas tecnológicas para una cooperación constante para el beneficio común a nivel estratégico, empresarial y económico, como el parque tecnológico de Hsinchu, donde se encuentran ITRI, la primera sede de TSMC, así como su novedosa planta que resguarda su museo interactivo visitado.

TSMC, fortaleciendo el papel de Taiwán
A partir de inversión en proyectos de desarrollo tecnológico, ITRI catapultó Taiwán en el mundo de los chips, surgiendo así empresas como TSMC en 1987, el pez gordo de la industria global en el diseño y creación de chips, abarcando el 71 % del mercado en el 2025, porcentaje que se eleva al 90 % cuando se trata de chips avanzados de última generación y para IA, atendiendo a grandes clientes como Apple, Nvidia, AMD y Qualcomm, además de empresas de vehículos eléctricos, medicina y más.
El fundador de TSMC, el empresario chino-estadounidense Morris Chang, se formó y trabajó en Estados Unidos en la industria de los semiconductores, y se estableció luego en Taiwán por invitación del Gobierno para fungir como presidente de ITRI (1985-1994) y fundando desde la isla al fabricante más grande de semiconductores para terceros. A sus 94 años, Chang continúa activo apreciando el constante avance tecnológico del que su compañía forma parte, luego de su retiro en 2018 como presidente corporativo.
Esta gigante industria construida con chips posiciona a la República de China (Taiwán) como una pieza pequeña en el mapa, pero de gran importancia por la dependencia tecnológica que crea en otros, incluyendo a Estados Unidos y la República Popular de China.

Guatemala en una visión de cooperación y amistad
Pero ¿cómo encuadra Guatemala en este rompecabezas? La respuesta para la República de China (Taiwán) se encuentra en la cooperación. Según se conoció, la intención es que Guatemala aproveche el modelo taiwanés y obtenga la ayuda del país asiático para introducirse en esta cadena prometedora y multimillonaria.
En el caso de Guatemala, aún hace falta infraestructura para crear fábricas de chips, campo en el que Taiwán utiliza maquinaria automatizada, inteligencia artificial y millonarios y delicados materiales como el silicio, que depende de un suministro de energía y agua masivo e ininterrumpido.
Por lo tanto, la propuesta yace en la formación de talentos en la isla de Taiwán, tal como lo hicieron los taiwaneses décadas atrás en Estados Unidos; que trabajen durante algunos años en las empresas de los parques tecnológicos para cultivar sus experiencias y que así puedan, en un futuro, replicar el conocimiento en suelo guatemalteco con ayuda de inversión pública y privada.
Guatemala podría encontrar su espacio en el mundo de los semiconductores en la primera y tercera fase de la cadena: en el diseño de chips y el ensamblaje. El primero canaliza las demandas de diseño de chips de las empresas de acuerdo con la función final, mientras que en el ensamblaje se arman los chips fabricados con las demás piezas y se pasan a la fase de pruebas.
Para la República de China (Taiwán), la relación de amistad con Guatemala puede contribuir al desarrollo para que también dé los pasos necesarios para industrializarse, y qué mejor que con la experiencia ya obtenida por el país.
Podría interesarte:
SBS y República de China (Taiwán) remodelarán residencia para atender a la niñez y adolescencia
dc/dm













