Ciudad de Guatemala, 8 abr (AGN).- En la comunidad Cumbre de la Arada, en Jocotán, Chiquimula, la historia de Santos Hernández refleja cómo las políticas de protección social están cambiando realidades.
Madre de seis hijos y dedicada al trabajo artesanal con la penca de maguey, hoy su familia experimenta mejoras significativas en su calidad de vida gracias a las intervenciones impulsadas por el Gobierno de Guatemala a través de la estrategia intersectorial Mano a Mano.
Con el acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el censo del Registro Social de Hogares (RSH), su hogar fue priorizado con acciones integrales que combinan mejoras en vivienda, salud y apoyo económico, marcando un antes y un después en su bienestar familiar.
Mejoras en vivienda y salud para una vida digna
Las intervenciones implementadas permitieron transformar las condiciones del hogar de Santos. El cambio de piso de tierra por uno de concreto y el revestimiento de paredes contribuyen a reducir riesgos sanitarios, evitando la proliferación de insectos y mejorando el entorno en el que crecen sus hijos.
Además, la instalación de una estufa mejorada y un filtro purificador de agua impacta directamente en la salud de la familia, disminuyendo la exposición al humo y garantizando el acceso a agua segura.
Estas acciones están orientadas a prevenir enfermedades respiratorias y gastrointestinales, fortaleciendo el bienestar integral del núcleo familiar.
Doña Santos Hernández es beneficiaria de la Cumbre la Arada en Jocotán, Chiquimula. 📍🛖
A través de la Estrategia Intersectorial del @Gobierno #ManoAManoGT, su familia y comunidad han mejorado el acceso a servicios en salud y educación. 🇬🇹🩺🎒 pic.twitter.com/FvRBnSdgvd
— Ministerio de Desarrollo Social (@Midesgt) April 2, 2026
Apoyo económico que impulsa el futuro de sus hijos
El esfuerzo diario de Santos, quien recorre largas distancias para recolectar y procesar maguey, que vende por libra a 16 quetzales, ahora se complementa con el respaldo del programa Bono Social.
Con este beneficio, Santos recibe 500 quetzales periódicamente, lo que contribuye a cubrir necesidades básicas y apoyar la educación de sus hijos y la salud de toda la familia.
Este apoyo no solo fortalece la economía del hogar, sino que también incentiva la asistencia a servicios de salud y educación, garantizando que los niños continúen sus estudios y accedan a mejores oportunidades.
Historias como la de Santos evidencian el impacto de las acciones intersectoriales en la dignificación de las familias guatemaltecas, construyendo un futuro con más oportunidades y bienestar.
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