Morales, Izabal, 27 mar (AGN). – El terreno que alguna vez estuvo ligado al narcotráfico ahora marcará un nuevo capítulo en la seguridad del país. Este día fue colocada la primera piedra para la construcción de la cárcel de máxima seguridad El Triunfo, en el municipio de Morales, Izabal, una obra que busca redefinir el sistema penitenciario en Guatemala.
El acto marca el arranque oficial de una de las principales apuestas del Gobierno del presidente Bernardo Arévalo, ejecutada a través del Ministerio de Gobernación en coordinación con el Ejército de Guatemala, cuyo Cuerpo de Ingenieros estará a cargo de la construcción.
Según las autoridades, este centro será la primera cárcel de máxima seguridad edificada en más de 40 años en el país, con una capacidad proyectada para albergar a más de 2 mil privados de libertad.
Un terreno con historia: de narcotráfico a control estatal
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es el origen del terreno donde se construirá la prisión. La finca El Triunfo fue recuperada por el Estado mediante la Ley de Extinción de Dominio, luego de haber sido vinculada al narcotraficante Mario Ponce.
La resolución fue emitida por el Juzgado de Extinción de Dominio en una etapa en la que el actual ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, se desempeñaba como juez en esa jurisdicción, un dato que resalta dentro del contexto institucional del proyecto.
El centro penitenciario El Triunfo estará diseñado con estándares de máxima seguridad, incorporando tecnología avanzada, vigilancia constante y monitoreo permanente. De acuerdo con la planificación, las paredes serán construidas con hormigón fundido, lo que permitirá reforzar el aislamiento total de los reclusos considerados de alta peligrosidad.
La infraestructura contempla tres anillos de seguridad externos, integrados por el Ministerio de la Defensa Nacional, la Policía Nacional Civil (PNC) y una nueva guardia del Sistema Penitenciario, con el objetivo de garantizar un control riguroso del perímetro.
Aislamiento total y marco legal antipandillas
El diseño del recinto responde a la necesidad de contener a perfiles de alto riesgo, bajo un esquema de aislamiento total conforme al Decreto 3-2026, conocido como Ley Antipandillas. Este enfoque busca limitar la operación de estructuras criminales desde el interior de las cárceles, una problemática persistente en el país.
El proyecto también cuenta con asesoría internacional y altos estándares de planificación, lo que apunta a modernizar el modelo penitenciario guatemalteco.
Inversión y plazo de ejecución
La construcción estará a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, bajo estrictos controles institucionales. Se estima un plazo de ejecución de 12 meses para la finalización de la obra.
En términos financieros, el proyecto representa una inversión aproximada de mil millones de quetzales, posicionándose como una de las iniciativas más significativas en materia de seguridad en los últimos años.
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