Ciudad de Guatemala, 6 may (AGN).– Guatemala avanza en la construcción de un modelo de desarrollo que integra producción, conservación y bienestar social, con la puesta en marcha del proyecto Paisajes Sostenibles del Motagua. Esta iniciativa está orientada a fortalecer sistemas alimentarios sostenibles, restaurar ecosistemas y reducir la deforestación en una región estratégica del país.
El proyecto es liderado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo como socio para el desarrollo y garante ante el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), y es implementado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La iniciativa durará siete años y se desarrollará en la cuenca del río Motagua, abarcando territorios de los departamentos de Izabal y Zacapa.
El área de intervención incluye paisajes clave que conectan importantes áreas protegidas como la Reserva de Biosfera Sierra de las Minas, la Reserva Protectora de Manantiales Cerro San Gil y la Reserva Hídrica y Forestal Sierra Caral. El proyecto forma parte del Programa de Impacto sobre los Sistemas Alimentarios, el Uso de la Tierra y la Restauración (Folur, por su acrónimo en inglés), financiado por el GEF y dirigido por el Banco Mundial.
Sistemas alimentarios resilientes
De acuerdo con autoridades del MARN, la iniciativa busca equilibrar la promoción de sistemas alimentarios resilientes al clima con la conservación de ecosistemas de alta biodiversidad. En esa línea, el representante del PNUD en Guatemala destacó que el proyecto fortalecerá la gobernanza territorial y la coordinación entre instituciones, municipalidades, sectores productivos y comunidades locales, contribuyendo a un desarrollo sostenible inclusivo.
El enfoque integral también promueve prácticas agropecuarias sostenibles, el fortalecimiento de capacidades locales, el acceso a financiamiento y la innovación, con el objetivo de consolidar cadenas de valor responsables que generen beneficios tanto para las comunidades como para los ecosistemas.
Se prevé que la iniciativa beneficie directamente a más de 12 mil personas, con énfasis en la participación de mujeres, jóvenes, comunidades locales y pueblos indígenas. Además, contempla la restauración de 25 mil hectáreas de ecosistemas y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles en más de 22 mil hectáreas, lo que contribuirá a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Conservación de especies
Entre los impactos ambientales, se espera fortalecer la conservación de especies incluidas en la Lista Roja de la UICN, como el jaguar, el niño dormido y el mono aullador, mediante la protección de sus hábitats y la reducción de amenazas.
La ejecución del proyecto se realizará en coordinación con instituciones como el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), el Instituto Nacional de Bosques (Inab) y la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), además de organizaciones de la sociedad civil y el sector privado.
Con esta iniciativa, Guatemala busca consolidar un modelo de desarrollo en el que la producción, la conservación ambiental y el bienestar de las comunidades avancen de manera conjunta, en línea con sus compromisos internacionales en materia de cambio climático, biodiversidad y desarrollo sostenible.
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