Quetzal 1: El satélite que transformó la vida de estudiantes guatemaltecos

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Como los mayas, Guatemala vuelve a poner su mirada en el cielo

Jenniffer Marroquín/Foto: Iván Castro

Ciudad de Guatemala, 7 mar (AGN).- El satélite Quetzal 1, construido por la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), no solo puso a Guatemala en el mapa de los países que han incursionado en la carrera aeroespacial, sino también elevó más allá del cielo los sueños de los estudiantes que participaron en este proyecto.

Durante los seis años que tardó la elaboración del satélite, al menos 100 alumnos participaron y pusieron su talento, ilusión e intelecto para volverlo una realidad, pero en ese proceso no solo crearon Quetzal 1, sino construyeron un futuro prometedor para sí mismos en el campo científico.

Durante seis años, más de 100 personas trabajaron en la creación de Quetzal 1.

Uno de los que participaron fue Aldo Aguilar, de 25 años, recién graduado de Ingeniería Mecatrónica, quien ahora se plantea seguir una maestría que le permita continuar en el campo aeroespacial.

“El objetivo que queríamos era ser una fuente de inspiración y decirles a todos los jóvenes que sí se pudo, sobre todo si están dudando de embarcarse en carreras científicas. Esta es una muestra de que se puede con la motivación necesaria”, afirmó Aguilar.

Guatemala llega al espacio a través del satélite Quetzal 1

Viendo hacia el cielo
La noche del viernes, el satélite Quetzal 1, conocido por sus características y forma de CubeSat, fue transportado a la Estación Espacial Internacional y se espera que en abril sea lanzado en órbita.

“No seremos los pioneros en exploración espacial, pero sí podemos mostrar que los guatemaltecos tenemos las capacidades necesarias para embarcarnos en proyectos de esta magnitud”, expresó Aguilar.

Otro de los estudiantes que participaron fue Ricardo Paz Cerezo, de 21 años, quien actualmente cursa el cuarto año de Ingeniería Mecánica. El alumno recordó que supo del proyecto antes de entrar a la universidad, el cual lo llevó a decidirse por estudiar la carrera y colaborar en su elaboración.

“El equipo era de estudiantes y catedráticos. Muchos se graduaron dentro del proyecto o seguimos estudiando y nos antepusimos al resto. Nos comparamos con otros países donde estos proyectos los trabajan solo profesionales graduados, y nosotros, estudiantes, tuvimos la oportunidad de aportar”, señaló.

El sueño de Ricardo es seguir sus estudios en el campo de la ciencia, porque confía, cree y sueña en que a través de ella se puede aportar mucho a Guatemala.

El presidente de la Asociación de Astronomía, Edgar Castro, expresó que durante muchos años los guatemaltecos han tenido miedo, y por ello no han incursionado en estos ámbitos, pero este proyecto demuestra que las nuevas generaciones tienen ganas de seguir soñando y de hacer esos sueños realidad.

“Después de un siglo, los guatemaltecos, como los mayas, volvimos a poner nuestra mirada en el cielo y aportar a la transformación del país”, indicó Castro.

AGN. jm/lc