Conjuraciones de Belén: la chispa que desató la independencia entre revoluciones y traición

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Mildred Morales

Guatemala, 12 sep (AGN).- Dentro de las gruesas paredes del convento Belén, durante las oscuras y frías noches de 1813, un grupo de hombres y mujeres se reunían en secreto para planificar la libertad del pueblo de Guatemala y juraron en nombre del Evangelio no revelar el motivo de las tertulias, sin embargo, un traidor fue el responsable de que la conspiración fracasara.

Eran 18 los personajes que caminaban con cautela por las calles desoladas para reunirse en la residencia católica. A estas personas se les denominó “precursores de la independencia”, pues se congregaban en secreto para planificar la libertad.

Miembros religiosos, civiles y militares discutían estrategias prohibidas para derrocar al capitán general José de Bustamante y Guerra, en ese entonces, jefe del Estado de Guatemala.

De octubre a diciembre de 1813 se desarrollaron las reuniones secretas de quienes buscaban proclamar la independencia. Los asistentes se identificaban con un prendedor en forma de búho en la solapa de sus vestiduras.

El movimiento comenzó por las ideas independentistas que surgieron a causa de las opresiones que la colonia española promulgaba en el pueblo, principalmente en aquellos que no gozaban de privilegios de clase, los indígenas.

“A las tertulias patrióticas que se realizaban se les conoce como conjuraciones de Belén, pues sus integrantes juraron sobre los Evangelios no delatar el movimiento que planificaban; la mayoría de los asistentes eran jóvenes”, relató la historiadora guatemalteca Sandra Mérida.

El prior del convento Belén, fray Juan de la Concepción, lideraba el grupo y lo conformaban también Tomás Ruiz; los hermanos Bedoya, Cayetano y Manuel; el teniente Joaquín Yúdice; el sargento primero León Díaz; Andrés Dardón; fray Manuel de San José; Venancio López; fray Benito Miquelena.

Además, Felipe Castro, Rafael Aranzamendi (sargentos primeros del Batallón de Milicias), Juan José Alvarado, fray Víctor Castillo, Francisco Barrundia, Manuel Tot, Manuel Ibarra y Juan Fernández. En la historia no se documenta la participación de la mujer, que también fue importante, declaró Mérida.

El plan fallido de independencia

La intención de los precursores era levantarse en armas al disparo de celebración de un cohete a la medianoche de la Nochebuena (24 de diciembre) y auxiliados por los batallones de fijo y de milicias poner en libertad a los presos del levantamiento de Granada, Nicaragua (que sucedió en 1811), que se encontraban en el cuartel general de Guatemala.

Luego pretendían tomar el poder sobre el Presidente y los altos empleados civiles y militares, de las armas que había en la plaza, del dinero de las cajas reales y embarcar hacia España al capitán general José Bustamante y Guerra, y así, con estas acciones, buscar la libertad del pueblo.

Pero la conspiración secreta fracasó.

La traición de algunos asistentes que divulgaron las intenciones de los precursores hizo que el movimiento se perdiera y que los conjurados huyeran o que murieran presos, sin ver a su tierra librada del dominio español.

Mérida explicó que los reclusos permanecieron varios años aislados, algunos religiosos fueron expulsados del territorio americano, la orden Belemita fue clausurada y el convento Belén también.

A pesar de que el propósito fracasó, se inició una serie de manifestaciones populares en contra de los españoles que culminaron años después, en septiembre de 1821, tras la firma del Acta de la Independencia de Guatemala.

De convento a centro educativo

Según la escritora Ana Gilma Mendoza, luego de la clausura del convento Belén se fundó una escuela municipal de primeras letras y durante el gobierno de Rafael Carrera la escuela se transformó en un colegio para señoritas capitalinas y de otros Estados de Centroamérica a cargo de monjas belgas.

Durante el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios se fundó en el edificio del convento Belén el Colegio Nacional de Niñas, el 20 de enero de 1875, que actualmente se conoce como el Instituto Normal Central para Señoritas Belén.

Por la trascendencia histórica del lugar, el 6 de mayo de 1968 el Ministerio de Educación declaró el edificio monumento histórico, por su vinculación directa con el proceso de emancipación política de Centroamérica.

En el lugar existen plaquetas conmemorativas, una está ubicada en una puerta que fue clausurada, la cual detalla: “En este lugar estuvo la puerta por donde pasaban los ilustres conjurados de las juntas de Belén. Año de 1813. La Patria dedica este homenaje en el sesquicentenario de la Independencia de Centroamérica en 1821.  15 de septiembre 1971”.

Los pasos de la historia

Según Victorina Hernández, estudiante egresada del Instituto Belén y catedrática del establecimiento, en el patio, ubicado a un costado de la fuente que fue llevada durante el traslado de la capital, se encontraban los dormitorios de las monjas, que era el lugar donde se realizaban las conjuraciones y señaló que algunas de las aulas son parte de lo que fue el convento.

La catedrática mostró de forma orgullosa un cimiento que se conserva en el patio del establecimiento, en donde se puede apreciar el grosor de las paredes de aquella época, los materiales con que fueron construidas y, sobre todo, lo que formó parte de la historia nacional.

“Si estas paredes hablaran, contarían miles de historias”, meditó Hernández.

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